100 años después del acuerdo Sykes-Picot

18.05.2016

En el 16 de mayo de 2016, 100 años atrás, tuvo lugar la firma del acuerdo Sykes-Picot, que creó la partición de oriente medio. Según los participantes, la aparición de nuevos estados y la alteración de las fronteras de las potencias regionales existentes deberían tener lugar en favor de las fuerzas imperiales y a expensas del imperio otomano. Los nuevos límites casi coincidieron con las provincias del imperio otomano, que habían estado situadas cerca de los centros históricos importantes: Damasco, Jerusalén, Bagdad y Beirut.

El acuerdo secreto entre Francia y Reino Unido aportó algunas preferencias por Rusia. Más tarde Italia se unió a este proyecto.

Sin embargo, durante la primera guerra mundial, la situación cambió: El imperio Ruso, el imperio Austro-Húngaro y Alemania, abandonaron el “Gran Juego”, de hecho, se dio preferencia a Reino Unido y Francia. La nueva potencia política de Turquía, siendo un estado secular, anunció sus reivindicaciones diplomáticas incluso por la fuerza. Las nuevas autoridades rusas que fue estableciendo el régimen bolchevique, las hizo frente en el Cáucaso, así como un grupo de nuevos estados nación, en los Balcanes, con ninguna experiencia en la construcción del estado.

En teoría, la pérdida principal es que el acuerdo no fue implementado: Rusia recibió algunos territorios en el Cáucaso, pero no pudo establecer una gran zona neutral en Armenia (Armenia también perdió sus territorios durante la guerra); Constantinopla y los estrechos siguieron siendo turcos.

Desde este momento, empezó la intensa influencia anglo-francesa en la región: Ambos países competían por la dominación e intentaron imponer su orden político en los territorios bajo su control.

Los éxitos de Reino Unido fueron más obvios. La manipulación habilidosa de tribus árabes locales, a la que contribuyó la ingenuidad y experiencia de Lawrence (de Arabia), dio la posibilidad de hacer lobby para sus propios proyectos en la Sociedad de Naciones mediante la creación de Transjordania, Irak, y Arabia Saudí.

Como podemos ver, las fronteras de estos estados son artificiales, lo que fue reseñado por Bernard Lewis y sus seguidores americanos, tales como Ralph Peters, que se ofrecieron a redibujar el mapa de oriente medio según principios étnicos.

En 1946, cuando los británicos perdieron su influencia en la escena mundial, los Estados Unidos empezaron a interferir gradualmente en los asuntos de oriente medio.

La creación de un estado de Israel independiente hizo otro cambio en los planes Sykes-Picot. Pronto, Francia y Reino Unido fueron forzados a abandonar sus colonias no solamente en oriente medio y norte de áfrica, sino también en indochina.

La perturbación geopolítica a día de hoy es algún tipo de consecuencia de la consideración insuficiente del proyecto Sykes-Picot, especialmente sobre el tema kurdo. Esta nación vivía en las fronteras de Turquía, Siria, Irak, e Irán. Es más, hay una amenaza al sistema multi-confesional tanto de Siria como de Líbano. La crisis política en Líbano se relaciona con el carácter específico del sistema electoral, que está conectado con la identidad religiosa de los grupos políticos y no con el derecho civil. Este sistema es único en su modalidad, pero la crisis empezó justo inmediatamente tras la retirada de las tropas sirias de Líbano, y la intervención de los EEUU en los procesos políticos del país.

El estado de varias ciudades es un factor importante. La resolución de la ONU A/RES/181 del 29 de noviembre de 1947 declaró que Jerusalén debe ser una ciudad de importancia internacional, pero de hecho, está bajo ocupación israelí. Este papel le fue dado debido a la importancia religiosa de Jerusalén, donde convergían las tres religiones Abrahámicas mundiales. Sin embargo, estaba el tema de la sinergia social, no solamente en Jerusalén. Basta recordar la constitución de Medina del 622, según la cual continuaban las costumbres locales, y los musulmanes y las gentes del libro (cristianos y judíos) eran la Ummah, a pesar de las diferencias religiosas.

El estatus de Constantinopla también quedó sin resolver. Aunque la ciudad ha sido largo tiempo parte de las ambiciones del imperio ruso, una serie de eruditos musulmanes también comprendieron la necesidad de restaurar la iglesia de Santa Sofía.

Si los líderes de muchas potencias occidentales apelaron a una solución internacional de verdad para los actuales conflictos y asuntos problemáticos, los rudimentos del acuerdo Sykes-Picot deberían llegar a ser el principio del proceso. El estatus de Jerusalén debería cambiarse lo primero, ya que está la legitimidad proporcionada por las decisiones de la ONU. Para hacer real este modelo, será necesario asegurar la presencia de fuerzas de paz en la ciudad, al menos durante un periodo transicional. Incluso si se hace bajo los auspicios de la ONU, es necesario tener en cuenta el papel y los intereses de los países que están directamente relacionados con los valores de la religiosa Jerusalén. La posición de la ortodoxia puede y debería sustentarse por la presencia militar rusa.