Abjasia: la salida de Rusia al Mar Negro y la importancia de Venezuela

11.03.2020

Abjasia emerge de Georgia a lo largo de la costa oriental del Mar Negro a través del borde occidental del Cáucaso. El territorio limita con Sochi, donde se celebraron los Juegos Olímpicos. En geopolítica, el Cáucaso ha sido una región de singular importancia estratégica. Mantener la estabilidad en Abjasia es una de las prioridades del Kremlin, razón por la cual invierte cuantiosos recursos económicos para sostener el presupuesto nacional de Abjasia, territorio que la mayor parte de la comunidad internacional aún considera parte de Georgia. Venezuela garantiza los intereses geopolíticos de Rusia en Abjasia, Georgia y toda la región del Cáucaso.

Monasterio de Nueva Athos, Abjasia.

Comprender a Abjasia

El pueblo abjaso tiene una de las historias más antiguas en Eurasia. Las investigaciones de Vekua et al. (2002) han demostrado que los territorios de Georgia y Abjasia fueron habitados por el Homo Erectus, antepasado del Homo Sapiens. Gracias a las condiciones geográficas y climáticas de la región, Abjasia fue uno de los lugares del mundo en donde se registró el establecimiento casi ininterrumpido de la especie humana a través de la pre-historia y la historia (Bar-Yosef, Belfer-Cohen & Adler, 2006). Abjasia ha sido ocupada y visitada por griegos, rusos, romanos, árabes, racinianos, gurios, immeretianos, mingrelianos, svanos, armenios, mongoles, persas, turcos otomanos e italianos genoveses. Su ubicación estratégica ha permitido que históricamente sea un punto para el comercio con Medio Oriente, Europa y Asia.

 

La ocupación de Abjasia por parte de los antiguos griegos tuvo lugar alrededor del siglo 6 A.C. A partir de la presencia griega en Abjasia, es que comienza el inicio de la historia escrita de Georgia y Abjasia. El mayor apogeo de las provincias griegas en Abjasia se evidenció entre los siglos 3–1 A.C. Las principales ciudades del territorio que hoy conocemos como Abjasia fueron fundadas por griegos: Dioscurias o Sebastopolis (hoy Sukhumi), Guenos (Ochamchira) y Pitiunt (Pitsunda). La remota presencia de los griegos ha dejado su huella en la arquitectura, la arqueología, la cerámica y la cultura de Abjasia. Una vez que el Antiguo Imperio Griego cayó, Abjasia pasó a ser ocupada por los romanos y fue en este período donde Dioscurias pasó a ser conocida como Sebastopolis (que no debe ser confundida con la ciudad que estaba ubicada en lo que hoy conocemos como Turquía). Fue en el año 63 A.C. que la costa de Abjasia quedó bajo el control de los romanos, dirigidos por Pompeyo.

 

A pesar de la caída del Imperio Romano de Occidente, el Imperio Romano de Oriente o Bizantino se mantuvo hasta el año 1453 D.C. Fundado en el año 330 A.D., el Imperio Romano Oriental tuvo una vida de casi dos milenios y fue en su apogeo que el cristianismo se convirtió en la religión oficial de Abjasia en el siglo VI. Abjasia estuvo históricamente en la zona de influencia de los bizantinos, razón por la cual este territorio ha tenido una importante tradición cultural ortodoxa. Las tensiones religiosas, sin embargo, se evidenciaron durante la Edad Media, cuando los georgianos y los abjasos intentaron fundar iglesias independientes del poder central. Ya a finales del siglo VIII se comenzaba a fundar una iglesia abjasia independiente de Bizancio, iniciativa que luego fue replicada por los georgianos.

 

A fines del siglo VIII, Abjasia logró su independencia político-administrativa de Bizancio, si bien esta no dejó de estar en su esfera de influencia cultural. El llamado reino abjaso surgió, el cual incluía los territorios de Abjasia y el occidente de Georgia; ejercía soberanía sobre abjasos, racinianos, gurios, immeretianos, mingrelianos, svanos y otras tribus georgianas; sus redes de comercio se extendían al Mediterráneo y Medio Orente. La capital del reino de Abjasia se encontraba inicialmente en Nueva Athos, aunque luego fue movida a Kutaisi (806 DC).

 

Los historiadores todavía discuten hasta qué punto las grandes familias tradicionales que gobernaron en el reino de Abjasia pueden ser consideradas abjasas o georgianas. Existe el consenso de que, al menos en cultura y lenguaje, estas familias tenían rasgos georgianos. Debido a los movimientos independentistas que han existido en Abjasia a lo largo de la historia, y a los intereses de los georgianos en conservar su integridad político-administrativa, se puede inferir por qué es tan difícil buscar la objetividad en esta cuestión. Tampoco debe ignorarse los intereses geopolíticos que sobre la región tienen países como los Estados Unidos de América, Rusia, China e Irán.

 

Desde el año 1008 y hasta el siglo XV, el reino de Georgia comenzó a ejercer soberanía sobre Abjasia, puesto que esta pasó a ser un principado georgiano, cuyo proceso de unificación político-administrativo ya se veía venir a partir de 978. El penúltimo rey de los abjasos fue Teodosio III de Abjasia, mejor conocido como Teodosio El Ciego — y fue gracias a su propio hermano Dimitrio III que perdió la visión — . En líneas generales, la anarquía generalizada que se vivió en Abjasia durante el corto reinado de Teodosio, así como las reiteradas intromisiones de los kakhetianos en los asuntos locales, llevaron a que se proclamara a Bagrat III como el Rey de Abjasia, y luego, de Georgia. Esto fue posible a partir del pacto entre Ioanne Marushis-dze (feudo georgiano) y David III Kuropalates de Tao (príncipe georgiano).

 

Desde entonces, Abjasia pasó a ser una provincia de Georgia. Aunque no se tiene del todo clara su fecha exacta de fundación, se asume que fue entre los siglos IX y XI cuando se creó el Catolicosato de Abjasia, como subdivisión de la Iglesia Ortodoxa de Georgia, con diversos grados de autonomía dependiendo de la época. La primera fuente escrita sobre esta institución data del año 1290, razón por la cual es muy poco lo que se conoce de ella antes de esta fecha, más allá de las referencias en otras fuentes. El Catolicosato de Abjasia fue abolido en 1814.

 

Más o menos fue en este período que Armenia, Georgia y Abjasia, esta última como parte de Georgia, fueron invadidas por los mongoles, entre los años 1234 y 1236. La conquista de Georgia terminó en 1238, la cual fue dividida por los mongoles en dos secciones: oriente y occidente. El reino de Georgia, entonces, aceptó ceder parte de su soberanía a los mongoles; efectuar un pago anual de un cuantioso tributo en oro; y apoyar militarmente a los mongoles. En los años siguientes, los georgianos y abjasos ejercieron en distintos grados su soberanía. Las tensiones entre los gergianos y los mongoles fueron constantes, razón por la cual Georgia fue invadida en varias ocasiones.

 

A partir de la inestabilidad y la anarquía que caracterizaron el período de las invasiones mongolas al reino monárquico de Georgia, esta se fragmentó en tres distintas instituciones político-administrativas: los reinos de Kartli, Imereti y Kajeti. De manera que, surgió un principado abjaso independiente, formalmente parte del reino de Imereti — Los príncipes abjasios fueron vasallos del Principado de Mingrelia bajo la dinastía de Dadiani, subordinados al reino de Imereti — . Las fuentes documentales conservadas sobre este período son notablemente escasas.

 

Poco tiempo después, Abjasia fue invadida por los turcos otomanos. A finales del siglo XVI, Abjasia entró en el eje de influencia musulmán y de la cosmovisión islámica. El cristianismo fue reemplazado lentamentemente, y no fue sino hasta el siglo XVIII que las grandes familias reivindicaron de forma abierta y pública los valores del islam; fue Keilash Bey el primer gobernante abjaso que reivindicó y abrazó al mundo islámico. Abjasia no perdió por completo su autonomía bajo el dominio de los otomanos, puesto que ciertas potestades político-administrativas fueron conservadas por los abjasos.

 

Sin embargo, la consolidación del islam en Abjasia fue frenada por el Imperio Ruso en el siglo XIX: los cristianos ortodoxos rusos lucharon contra los musulmanes turcos otomanos para obtener el control del Cáucaso. Ya en 1803, los abjasos entraron en contacto con el mundo ruso, a partir de las iniciativas de Keilash Bey, las cuales fueron detenidas por su hijo Aslan-Bey, quien en 1808 asesinó a su propio padre y tenía convicciones pro-otomanas. Dos años más tarde, los rusos lograron que Aslan-Bey fuera reemplazado por su hermano Sefer-Bey, quien era su rival. Sefer-Bey adoptó el nombre de Георгий (George-Jorge) y se convirtió al cristianismo.

 

Durante el siglo XIX, debido a su particular geografía marcada por las altas montañas y los bosques difíciles de atravesar, Abjasia fue un muy importante punto estratégico militar para los rusos; una base para atacar los territorios musulmanes adyacentes que debían ser anexados. Abjasia, debido a su potencial ubicación, fue una de las primeras y más importantes conquistas del Imperio Ruso en el Cáucaso, razón por la cual fue incluida inicialmente como una provincia militar especial de Suhum-Kale. La provincia militar de Abjasia tuvo un importante rol en la Guerra entre el Imperio Otomano y el Imperio Rusio (1806–1812), la Guerra entre el Imperio Otomano y el Imperio Ruso (1828–1829), la Guerra de Crimea (1853–1856), etcétera. La importancia de Abjasia para los rusos era, principalmente, de carácter geopolítico y militar.

Sukhumi, la capital de Abjasia

La Abjasia de hoy

Georgia y Abjasia fueron anexadas al Imperio ruso en el siglo XIX. Hasta la Revolución de 1917, estas siguieron siendo formalmente parte de él. Durante primeras décadas del siglo XX, ambas repúblicas estuvieron separadas en algunas ocasiones. Por ejemplo, en 1918, Abjasia no fue parte de la República Federativa Democrática Transcaucásica, mientras que Georgia sí, posteriormente se independizó como República Democrática de Georgia (DRG). En 1921, después de la intervención militar del Ejército Rojo, se formó la República Socialista de Abjasia como una república soviética independiente. No fue sino hasta el año 1931 que Abjasia se unió a la República Socialista Soviética de Georgia mediante un tratado, aún a pesar de la oposición de una parte del pueblo abjaso, que desde entonces ha vivido un proceso de georgianización. Una definición que no deja de ser polémica, debido a que Abjasia ha sido en varias oportunidades parte de Georgia, si bien los abjasos han tenido históricamente una cultura que los diferencia de los abjasos.

 

A partir de las maniobras militares y políticas en Abjasia, los rusos intentaron darle un doble mensaje a los estadounidenses y los georgianos: primero, todavía tenían un poder bélico importante; segundo, la tolerancia de los rusos en sus zonas de influencia geopolítica y geocultural tiene límites. Georgia no pudo establecer en su territorio una base militar para los Estados Unidos, siendo esta posibilidad una de las mayores amenazas para la seguridad nacional de la actual Federación Rusa, con base en los lineamientos del Kremlin.

 

El caso de Abjasia es complicado y debe ser entendido desde un enfoque holístico y multi-dimensional. Más que político, administrativo y militar-estratégico, el problema en Abjasia es étnico. Aunque Abjasia es un territorio multiétnico, lo cierto es que Abjasia era gobernada por abjasos (30% de la población antes de 1931), quienes reafirmaban su identidad sociocultural y promovían el idioma abjaso. A lo largo de la era soviética, los abjasios pidieron, en varias oportunidades, que se restaurara la soberanía de su república. Las manifestaciones y revueltas populares más significativas ocurrieron en 1931, 1957, 1967, 1978 y 1989, es decir, los problemas en la región no son una novedad. En 1978, 130 representantes de la inteligencia de Abjasia firmaron el documento conocido como la “Carta de Abjasia”, dirigida a los líderes soviéticos, protestando por lo que estos consideraban la georgianización de Abjasia — término que disputan los que alegan que Georgia y Abjasia han estado enlazadas históricamente; la comunidad internacional no reconoce la autodeterminación de las regiones — .

New District in Abkhazia

Desde finales de los años ochenta, las tensiones entre los abjasios y los georgianos se agudizaron todavía más, especialmente a partir del proceso de desintegración que vivió la Unión Soviética. En agosto de 1992, comenzó la guerra en Abjasia, uno de los conflictos más sangrientos en los últimos años. Abjasia logró convertirse en un Estado de facto. En 1998, tuvo lugar en Abjasia otra guerra. Georgia perdió nuevamente. La oposición culpó al presidente Eduard Shevardnadze por perder la guerra, al no haber apoyado a los guerrilleros. Según Shevardnadze, el ejército no estaba preparado.

 

Uno de los principales objetivos de Abjasia, a mediano y largo plazo, es conseguir el reconocimiento de la comunidad internacional. Los países que reconocen a este Estado son: la Federación Rusa, Venezuela, Nicaragua, Nauru y Siria. La mayoría de los países miembros de las Naciones Unidas no reconocen a Abjasia como Estado independiente, sino como parte de Georgia. Sin embargo, cabe destacar que el derecho de autodeterminación de los pueblos tiene sus limitaciones, como bien lo aclara la resolución 2625 (XXV) de la Asamblea General de las Naciones Unidas, que establece que el principio de la libre determinación de los pueblos no debe ser usado para autorizar o fomentar acciones orientadas a quebrantar, de manera parcial o total, la integridad territorial de un Estado Soberano.

La importancia de Venezuela

Al haber sido uno de los pocos países del mundo que reconocen su independencia, Venezuela ha sido de gran ayuda para los indepenentistas de Abjasia, y en particular, la Federación Rusa. Desde el año 2009, ambos Estados han tenido relaciones diplomáticas, proyecto en el que se venía trabajando desde el año anterior. En el año 2010, las relaciones bilaterales fueron establecidas a nivel de embajadas. Para Abjasia, Venezuela fue la sede de su primera representación diplomática en el continente americano. El Acuerdo General de Cooperación entre la República Bolivariana de Venezuela y la República de Abjasia fue publicado en la Gaceta Oficial de la República Bolivariana de Venezuela número 39.529 (ordinaria), de fecha 13 de octubre de 2010, puede ser leído aquí.

 

La independencia de Georgia y Armenia fue un golpe a los intereses geoestratégicos rusos en la zona de Eurasia y el Cáucaso. La Federación Rusa no solo perdió el fácil acceso a los cuantiosos recursos minerales que se encuentran en los países que ahora son hostiles a la política exterior rusa, sino que perdieron muchísimos kilómetros de entrada al Mar Caspio y al Mar Negro — este último es rodeado por Abjasia — . De manera que, de concretarse la independencia de Abjasia, esta sería, con base en el realismo de las relaciones internacionales, un triunfo geopolítico para Rusia, debido a que esta aumentaría la influencia blanda y el control político de los rusos en la importante zona del Cáucaso, una suerte de síntesis cultural entre cristianismo e islam; Asia y Europa; Oriente y Occidente; el mundo eslavo y el turcófono. En este contexto, en el cual son muy pocos países los que reconocen a Abjasia como Estado soberano independiente, Rusia valora la posición de países como Siria y Venezuela, las cuales garantizan sus intereses en el Cáucaso del Sur — entendiendo que Rusia ejerce soberanía sobre el Cáucaso del Norte, legítimamente parte de su territorio — .

Hotel en Abjasia

Gracias a su fácil acceso hacia el Mar Negro, Abjasia cuenta con grandes reservas de petróleo y otros minerales, la mayoría de las cuales aún se encuentran sin explotar. Desde hace ya unos años, estos recursos han sido explorados e identificados por las grandes transnacionales. En las adyacencias del Mar Negro, especialmente en Rumania y Bulgaria, operan empresas como la estadounidense Exxon Mobil, la rusa Lukoil, la francesa Total, la española Repson y la austríaca Omov. Y no es un hecho aislado que, en los últimos años, han sido muchos los eventos bélicos que se han desarrollado en los alrededores de este lugar: la guerra de Irak, la guerra de Siria, la guerra de Afganistán, la guerra de Chechenia, el conflicto palestino-israelí, entre otros.

 

Los pueblos que viven juntos no siempre se toleran. Partiendo de esa idea es que debe comprenderse la situación en el Cáucaso, incluso más allá de las fronteras de Georgia y Abjasia. Durante miles de años, esta ha sido una región marcada por la guerra, la tensión, el conflicto, la traición de élites y el genocidio de unos sobre otros; el Cáucaso como reflejo de una estructura cambiante que podría transformarse según los intereses y jerarquías que impongan los Estados potencia. Los rencores étnicos son tan o más fuertes que las mismas reclamaciones territoriales que se presentan a lo largo y ancho del Mar Negro, una región en donde la interacción de pueblos y cosmovisiones tan distintas no ha llevado a la tolerancia y mútuo entendimiento. También debe tomarse en cuenta, que fue en el Cáucaso donde grupos rebeldes intentaron establecer por las armas un Estado Islámico, una amenaza que si bien ha sido reducida en años recientes, no deja de ser un potencial riesgo, no solo para la región, sino para el mundo entero, al servir de puente geográfico y cultural entre civilizaciones, países y continentes.

 

La configuración de las relaciones bilaterales entre Rusia y Venezuela deben ser comprendidas en una dimensión mucho más amplia que los límites sobre los cuales ambos Estados-Nación ejercen su debida soberanía; estas relaciones están enmarcadas en una cosmovisión del mundo y una noción geopolítica y geoeconómica de las redes de poder a nivel internacional, acompañadas de una visión de balance multilateral a futuro. Abjasia es una pieza fundamental en el proceso de entender la cooperación ruso-venezolana: una conquista que le ha salido muy cara al Estado de la Federación Rusa, cuya dependencia en los commodities amenaza no solo su estabilidad nacional, sino también la de su proyección regional y global como superpotencia emergente.

Guerra entre Georgia-Abjasia. Andrey Solovyov, TASS.

Material referencial: