Bolivia: El golpe que no se vio(?) venir

Fuente: Encuesta de Mercados y Muestras
Fuente: Encuesta de Mercados y Muestras
11.11.2019
La renuncia del presidente Evo Morales, forzada ante la falta de apoyo de las fuerzas armadas, es el corolario de un proceso que inició hace unos años, fundamentalmente por las fallas en el sistema de Inteligencia del Estado Plurinacional de Bolivia.

Las fallas en el Sistema de Inteligencia pudieron ser:

  • No hubo Inteligencia;
  • La información provista por el Sistema de Inteligencia no llegó a la conducción política del Gobierno por bloqueo de los mandos medios. Normalmente esto sucede cuando la información es adversa, entonces a fin de evitar malestares, funcionarios obsecuentes la retacean o transforman. En Argentina tenemos la anécdota del “Diario de Yrigoyen” como ejemplo;
  • La información de Inteligencia llegó al Presidente Morales y este, mal asesorado o tomando decisiones erróneas, mantuvo el status quo, que desembocó en los hechos del día de hoy.

Las dudas surgen de cómo un presidente constitucional, que era el modelo de gobierno populista por contar con alto apoyo popular, apoyo electoral y más de 13 años de éxito sostenido en el crecimiento económico del país y con una revolución en materia de justicia social, en particular a los sectores obreros, campesinos, indígenas y ancianos, llegó a perder el poder, de forma aparentemente tan sencilla.

Intentaré brindar algunas respuestas.

Fallas en la conducción política

Falta de liderazgo alternativo

El principal problema que tuvieron los procesos populistas en América latina de comienzos del siglo XIX es la falta de construcción de liderazgos alternativos que hubieran permitido la alternancia de nombres dentro del mismo espacio político. Se hubiera oxigenado de esta manera la burocracia estatal con un nuevo funcionariado, disminuido en gran medida la corrupción estatal, provisto de imagen de transparencia a los sectores medios que enarbolan las banderas del republicanismo -entendido como alternancia en el poder o cambio de nombres- y colocar como jefe político a un ex presidente que ostentaría poder simbólico, mas no formal, por los ideales que representó su gestión de gobierno. En Argentina se recuerda el inaplicado caso de “Cámpora al gobierno, Perón al Poder”.

Falta o fallas en el control interno

Sin llegar a las purgas stalinistas, es necesario que los servicios de Inteligencia del Estado también sirvan para monitorear las tareas de los propios compañeros o camaradas de gobierno o militancia, a fin de limitar los daños a la imagen gubernamental que pudieran acontecer con actos de corrupción o abusos de poder en los mandos medios o en los funcionarios subnacionales.

Debilidad de la base electoral

Las encuestas hace tiempo ya mostraban que la gestión de Evo Morales perdía base de sustentación en el grupo etario menor a 35 años, que en Bolivia representa el 46% del padrón electoral.

Como ejemplo tomamos esta encuesta del mes de septiembre de 2019[1]. Vemos que el fuerte del apoyo electoral de Morales en términos de edad se encuentra en los mayores de 55 años, beneficiados por el programa de reparación social “Renta Dignidad” y porque los mayores son los que han podido contrastar las diferencias entre los gobiernos anteriores donde los mayores y especialmente de grupos vulnerables carecían de derechos y sufrían la explotación y discriminación racial por parte de las minorías blancas terratenientes y empresarias.

Sin embargo, hay una generación que conoció Bolivia con los cambios de Morales, lo cual ante fallas en las políticas culturales –que luego analizaré- terminan por naturalizar la realidad en la que viven: no pueden hacer contraste de la etapa anterior, sólo conocen a un mandatario y funcionarios que lleva en el poder desde que eran adolescentes o niños. Estos grupos son permeables a la necesidad de un cambio de figura, ante el aburrimiento surgido.

Sin juventud no hay futuro. Ejemplo claro de ello son las movilizaciones masivas en Argentina a favor del Presidente Macri, donde la mediana de edad de los asistentes se encontraba en los 60 años. De manera similar con su base electoral, salvando las demás variables sociológicas entre ambos países.

Fallas en la estructura del Estado

Considero que la dependencia de la Policía Boliviana del Poder Ejecutivo Nacional es, en Bolivia, una falla, una debilidad institucional. Establecida en el Título VII Capítulo Segundo de la Constitución Política del Estado Boliviano, la Policía Nacional funciona como su institución equivalente chilena, los Carabineros. Pero ¿cómo en Chile el funcionamiento de la policía nacional (carabineros) no representa peligro para la gobernabilidad y en Bolivia sí? Se debe a la configuración de los respectivos estados.

En Chile las Regiones no representan peligro para la gobernabilidad del poder ejecutivo nacional. La desigualdad entre regiones, exceptuando a la Metropolitana de Santiago, no genera luchas localistas por motivos económicos. Además, hábilmente Pinochet configuró las regiones disminuyendo la autonomía de las antiguas provincias. Al agrupar diversas provincias en una región mucho más extensa, se diluían los localismos y neutralizaban los referentes autonomistas. Ello le daba al poder central el máximo control de cualquier situación.

En cambio en Bolivia, con departamentos tan desiguales en desarrollo económico y diferencias sociales, étnicas y culturales, la centralidad de la Policía Boliviana sólo sirvió para coaligarse con los intereses de los departamentos donde sus sedes se encuentran. Además, las protestas gremiales, que no fueron anticipadas por el gobierno central, hubieran podido ser responsabilidad de cada departamento, evitando una presión (obligación) más al gobierno central.

Aspectos geopolíticos irresueltos

“No quise, no supe, no pude”: por alguna razón, en 13 años no se resolvieron los siguientes problemas que favorecieron el contexto de debilidad que llevó a la renuncia de Evo Morales.

Desigualdad regional

La gran distancia existente entre el departamento Santa Cruz, bastión de la oposición a Morales y los restantes departamentos no fue zanjada (exceptúo La Paz ya que tiene un PBG casi como el de Santa Cruz y es “masista”). Hasta la fecha, Santa Cruz de la Sierra y su conurbación continúa siendo un foco de recepción de la inmigración interna en busca de mejoras socioeconómicas.

La desigualdad económica entre los departamentos es una fuente de debilidad del Estado, que permite escisiones, favorece localismos y movimientos separatistas y es un permanente foco de presión y preocupación del gobierno central. Políticas activas de industrialización de materias primas debieron haberse llevado en forma planificada a fin de equilibrar la riqueza entre los departamentos de Bolivia y disminuir la preponderancia de Santa Cruz.

Falta de políticas culturales

Al igual que en Argentina donde después de 12 años de kirchnerismo el electorado dio un giro de 180 grados, que nuevamente lo da hoy para suceder al macrismo. En Brasil, después de años del gobierno del PT se da un cambio radical. Estos hechos son manifestaciones de las faltas o fallas de políticas culturales que muestren claramente el proyecto de país que se sigue. 12 años no sirvieron para nada, no dejaron huella (aparentemente) en la memoria de los ciudadanos, especialmente los que vieron mejorado su nivel de vida. Por ello optaron por el cambio, un cambio que no asegura que las mejoras obtenidas se mantengan en el futuro.

Son las políticas culturales las que, además de las obras físicas, deben implementarse para que la ciudadanía entienda el proyecto político de los conductores y los continúe, más allá del apellido del candidato. El clásico ejemplo es el del candidato que sucedió a Lula Da Silva cuando este fue inhabilitado para presentarse en las elecciones del 2018. Lula hubiera disputado claramente la presidencia, pero Fernando Haddad, el candidato que lo reemplazó, no gozaba de la misma popularidad. Como sucede hoy, se votan caras, no proyectos políticos.

Contexto Internacional

A diferencia del conflicto policial de 2012 de Ecuador que puso en riesgo la continuidad del gobierno de Rafael Correa o antes, en Bolivia, los intentos desestabilizadores de los entonces prefectos de la “media luna” que amenazaban con la secesión de oriente boliviano, ambas situaciones estuvieron cubiertas por el apoyo de los presidentes populistas de la región, que en ese entonces tenían una fuerte presencia: Cristina Kirchner, Lula Da Silva o Hugo Chávez, hoy fuera del difícil y cuestionado gobierno de Nicolás Maduro, el populismo está debilitado en América Latina.

La nueva “guerra fría” entre EEUU y la entente Rusa-China sigue en favor del primero, habiendo el eje oriental perdido un aliado más en América Latina. El rol de Argentina con la presidencia de Alberto Fernández tomará más importancia para estas dos naciones como base para la instauración del multipolarismo.