Conocimiento e información

11.07.2021

Traducción de Juan Gabriel Caro Rivera

El conocimiento y la información son fundamentalmente distintos. El conocimiento es ante todo el centro interior íntimo de las personas, una fortaleza a la que puede acceder cualquier esclavo, incluso cuando este es aplastado por las circunstancias sociales y la explotación más despiadada. Los obreros británicos descritos por Dickens, los cuales vivían en medio de sombríos cuarteles hechos de ladrillos quemados, volvían a sus casas a dormir y en la noche encontraban el camino de vuelta su corazón.

Nadie los podía oprimir o humillar allí. Ellos eran capaces de refugiarse en su interior y extraer de allí nuevas fuerzas para soportar los retos que les traía el mañana. Es este espacio interior libre el centro desde donde nace el verdadero conocimiento. Pero la sociedad de la información amenaza con inundar totalmente este mundo interior, ya que pretende abolir la diferencia entre lo interno y lo externo.

Únicamente esta fortaleza interior, donde se encuentra el culto al verdadero conocimiento, puede frenar el diluvio informático. El culto a la verdad, es decir, a la verdadera comprensión de lo que es el conocimiento en sí, se encuentra ligado totalmente a la comprensión. La principal característica de la información es el reconocimiento, mientras que el conocimiento es antes que nada comprensión.

De hecho, la comprensión es fundamentalmente comprensión del yo, de ahí el principio socrático: conócete a ti mismo. Solamente podemos conocernos a nosotros mismos porque este centro secreto, que buscamos con tal de alcanzar la libertad, somos nosotros en sí. Es este concepto que esta asociado a nuestra personalidad, y cuya comprensión nos lleva a la autenticidad, el significado real y auténtico de la existencia.