De lo culto y lo popular

30.06.2017

Con respecto a las confusiones entre lo culto y lo popular (y qué o quién determina qué ha de ser tal o cual), podríamos escorarnos hacia el mundo del folclorismo. Y es que el principal obstáculo al que ha de enfrentarse un folclorista español es la cantidad de tópicos y embustes esparcidos a priori con el caldo de cultivo del romanticismo y a posteriori con las más burdas y divisoras politizaciones (mayormente nacionalistas/izquierdistas). Así, al paso de los años, cualquiera que haya sido víctima de la decadencia del sistema de enseñanza, colegirá que los gallegos son celtas, los andaluces moros, los catalanes austracistas, los canarios guanches, los castellanos “comuneros”, y así con todo (1). “Hechos diferenciales” para separarnos. Sin embargo, en Hispanoamérica parecen no enterarse mucho de esta histeria autodestructiva que, con maneras surrealistas, están destrozando España, pues ante el aluvión migratorio ibérico contemporáneo en el Nuevo Continente, ellos dicen que los españoles parecemos todos iguales, salvando un poco más los canarios. Hacer distinguir a un vasco de un asturiano o un catalán a un hispanoamericano es misión imposible.

Releyendo las “Cartas Marruecas” de José Cadalso, quien fue uno de los mejores exponentes de la Ilustración española, asimismo da que pensar que, si bien hay mucho antipatriotismo, el patrioterismo no arregla las cosas. Cadalso ya advertía en el siglo XVIII que ciertas indumentarias que se consideraban típicas desde prehistóricos tiempos en verdad habían sido puestas de moda en la época de la Casa de Austria. Yo pienso que no hay nada malo en adoptar cosas que puedan venir de fuera (no estamos aislados en el mundo), pero, al igual que hemos de tener cuidado con los complejos extranjeros o extranjerizantes, también hemos de tener cuidado con ciertos “casticismos” que, en el fondo, acaban por desfigurar porque no son tales.

Volviendo al mundo de la música tradicional, si hay un mundo donde hay mitos y tópicos, es en el flamenco (2), y las más de las veces, en nombre del purismo, cuando es justamente lo contrario. Así a bote pronto, se me ocurre que los llamados “cantes abandolaos” (una clase de cantes de los muchos que componen la extensa totalidad del repertorio flamenco), no deben su nombre a que fueran cantados por bandoleros, sino a un instrumento llamado bandola, que con laúdes y bandurrias, fue ampliamente utilizado en la música andaluza, ya fuera en el folclore o en el flamenco. Los “puristas” lo que han conseguido es que el flamenco pierda cada vez más fondo y más forma, y adobándose de mediocridad y de voces artificiosamente rotas más propias de borricos resfriados, creando un espectáculo deprimente (pareciera que cantan para drogadictos), que no se corresponde ni con la historia ni con la esencia, y que están haciendo que esta riquísima música esté en peligro de extinción.

Y es que al final los tópicos y los embustes acaban por matar. Es para tomarse en serio el tema. Porque hay quien dice que al no ser gitano, no se puede hablar de flamenco. Y esto lo dicen “castellanos” (tal y como nos llamaron siempre los gitanos a la mayoría de los andaluces) que se basan, asimismo, en dizque flamencólogos “castellanos”. Eso sí: Si uno escribe, pues no tiene derecho, porque sería tachado de “flamencólogo castellano”. Tan surrealista, racistoide (racismo gitano que no es gitano…) y torpe como cierto.

Otrosí, el filósofo José Ortega y Gasset recordaba en pleno siglo XX que la famosa coleta de los toreros (estilizada luego en peinados engominados y acompañados de luengas patillas) procede de una moda ilustrada francesa. A día de hoy, algunos querrán ver ahí algo racial moro o gitano.

Así las cosas, entre tópicos y lo que no son tópicos, la diferencia entre lo "culto" y lo "popular" muchas veces es arbitraria. Desde finales del siglo XVIII, en la cultura hispánica se han combinado muy bien estos ámbitos; así como se han combinado distintos "folclores": Por ejemplo, en los teatros de La Habana, durante el siglo XIX, convivieron el Género Andaluz y el zortzico vasco. De hecho la colombiana flamenca, producto de Pepe Marchena en el siglo XX, se crea realmente por la interacción del corrido mexicano y el zortzico vasco, entre otros. Así como en nuestros tiempos podemos ver a Plácido Domingo cantando jotas, o al cantador aragonés Nacho del Río interpretar jota con guitarra flamenca (3). Y no están haciendo ninguna “transgresión”, ni están yendo contra la pureza de ningún arte. De hecho, están haciendo lo más tradicional que hay, lo que siempre se ha hecho y lo que nos ha dado vida y creación, desarrollando nuevamente las raíces para forjar y reforzar estilos, como se ha hecho siempre a lo largo y ancho de nuestra Península e islas adyacentes, así como a lo largo y ancho del continente americano, en el mismo que influenciamos mas del que también nos influenciamos. Y hasta hace muy poco, pues no podemos obviar la irrupción del género habanero –muchas veces a través de la zarzuela-, influyente desde Asturias y Cataluña hasta Andalucía, llegando inclusive a los puertos del Perú, creándose así el payandé.

Y a todo esto: ¿Acaso no existe el término “cultura popular”? A ver si iba a tener razón el filósofo Gustavo Bueno (4) en que eso de la “cultura” en las sociedades laicas es una sustitución de la gracia en las sociedades religiosas…

Antonio Moreno Ruiz es historiador y escritor.

1) Sobre estos temas exponemos un par de enlaces: http://movimientoraigambre.blogspot.pe/2014/09/del-celtismo-y-otras-imposturas.html

https://www.revistalarazonhistorica.com/23-8/

2) Sobre los tópicos del flamenco: http://poemariodeantoniomorenoruiz.blogspot.pe/2015/09/sobre-los-topicos-del-flamenco-mundium.html

3) Vídeo de Nacho del Río: https://www.youtube.com/watch?v=fll69iOKwLw

4) Entrevista de Fernando Sánchez Dragó a Gustavo Bueno sobre el Mito de la Cultura: https://www.youtube.com/watch?v=fIag9HzPwE0&t=2975s