EL ASCENSO AL PODER DE LOS TALIBANES ES UNA REVOLUCIÓN

17.08.2021

La guerra ha terminado. Esta fue la gran noticia que dio el portavoz “talibán”* Mohammad Naeem desde Afganistán. La guerra de 20 años ha terminado. Comenzó en 2001 con la intervención estadounidense, y terminó el domingo 15 de agosto, cuando la bandera estadounidense fue arriada sobre el enorme edificio de la embajada de Estados Unidos y el embajador estadounidense siguió a su protegido estadounidense, el ex presidente afgano Ashraf Ghani, hasta una benigna Tashkent.

Nadie esperaba ni preveía que el régimen establecido por Estados Unidos se derrumbara con tanta rapidez. Hace apenas una semana, los expertos y los políticos, con el presidente Biden a la cabeza, creían que el régimen aún no había terminado, que aguantaría mucho tiempo. También lo hizo el presidente Ashraf Ghani, quien, en contra de la insistencia de Moscú, evitó las negociaciones directas sobre el traspaso del poder, y esas negociaciones podrían haber hecho que el traspaso fuera más conveniente para los ciudadanos del país.

Pero la estructura creada por los estadounidenses por 1 billón de dólares se desmoronó como un castillo de naipes. En un solo día, el poder pasó a manos de los insurgentes, tanto en Kandahar como en Mazar-e-Sharif y, finalmente, en Kabul. Tampoco se cumplieron las expectativas apocalípticas de una próxima "batalla por Kabul": el nuevo gobierno entró en el palacio presidencial casi sin disparar un tiro. Todo ha ido bien.

La instantánea más notable de este giro histórico ha aparecido el lunes 16. No se trata de combatientes con bazucas ni de muyahidines en un palacio. Estas son las niñas de Kabul que van a la escuela por la mañana. Con pañuelos blancos y mochilas, van a la escuela como de costumbre. Por lo tanto, el temor de que los talibanes vuelvan a introducir la subyugación femenina aún no se ha materializado. Los afganos esperan que la vida en Afganistán sea mejor que bajo el dominio estadounidense.

La bandera rusa sigue ondeando sobre la embajada rusa en Kabul, y Rusia no está especialmente preocupada por lo que está ocurriendo. Rusia no tiene ninguna cuenta pendiente con los talibán. No lucharon contra los rusos, no lucharon contra el gobierno de Najibullah, del que muchos afganos dicen ahora que fue el mejor gobernante del país en el siglo XX. Después de que los muyahidines inspirados por la CIA derrocaran a Najibullah, reinó la anarquía. Cada señor de la guerra se creía rey y dios. En este contexto, los talibán surgieron como un movimiento popular a favor de la honestidad, la ley y el orden, contra la anarquía de sus señores de la guerra. Y lograron ganar.

Pero EEUU estaba en contra. Comenzaron las sanciones, el país se empobreció rápidamente, el comercio exterior se redujo a cero, y luego la intervención de EEUU derrocó a los talibán para que volvieran 20 años después. En ese tiempo, Afganistán había cambiado, Kabul había crecido, convirtiéndose en una ciudad de cuatro millones de habitantes. Surgieron los ciudadanos como clase.

Pero la anarquía permaneció: los mandos militares (tanto señores de la guerra afganos como de la OTAN) siguieron existiendo, al igual que los grandes productores de droga. Todo esto no fue del agrado del pueblo.

Hasta ahora, el pilar de los talibán han sido los pastunes rurales, que en general quieren muy poco del Estado: nada de anarquía, sino orden, autoridad y juicio legítimos según el derecho consuetudinario –la ley islámica– y ninguna intromisión en su vida privada. Tampoco querían pagar impuestos.

Los pastunes rurales son un pueblo militante y revoltoso. No reconocen la vida política. No tienen ni han tenido nunca fiestas. Prácticamente no hay ideas comunes, ni siquiera un simple nacionalismo. Quieren vivir como lo han hecho durante siglos.

Afganistán no se parece en nada a la Rusia de antes de 1917. Mientras que en Rusia la ciudad gobernaba y los trabajadores armados dirigían la revolución, en Afganistán los guerreros armados de las aldeas dirigen la revolución. Ahora que las grandes ciudades vuelven a estar bajo su dominio, tendrán que ser más flexibles. En ciudades con millones de habitantes, el derecho consuetudinario no siempre funciona. Pero los talibanes también han aprendido mucho. Se espera que puedan encontrar un compromiso entre el pueblo y la ciudad, dado que las armas están en manos rurales, no de la ciudad.

La llegada al poder de los talibanes es una revolución. Pero una revolución en un lugar especial. Antes habríamos dicho: atrasado, reaccionario. Pero hoy, cuando el progreso en los países occidentales avanzados ha llegado a la locura de género y al totalitarismo digital, no insistiríamos en una visión tan lineal de la historia de la humanidad. Tal vez los afganos puedan averiguar por sí mismos cómo vivir sus vidas. Al fin y al cabo, una nación –toda nación– es el gran arquitecto de su propio futuro. Y los afganos, en los últimos 200 años de constantes invasiones, no han tenido casi ninguna oportunidad de averiguar por sí mismos lo que realmente necesitan.

Y aquí un nuevo e importante factor es la poderosa China, que necesita el tránsito afgano. Los británicos y los estadounidenses no tenían necesidad de transitar por Afganistán, dominaban el mar. En la antigüedad, las rutas de las caravanas atravesaban Afganistán. Puede que el tráfico vuelva a fluir, que el petróleo de Irán fluya hacia China, que se reanude el comercio con el norte a través de la antigua Asia Central soviética y que se abra un corredor hacia la India. La prospección geológica rusa ha descubierto enormes reservas de elementos de tierras raras en las montañas de Afganistán, y su explotación podría volver a conectar a Rusia y Afganistán.

Los talibán tienen un mandato del pueblo, de lo contrario no podrían haber obtenido una victoria tan resplandeciente e incruenta. Ahora tienen que justificarlo actuando en nombre del pueblo y en su beneficio. Rusia, por su parte, espera que la tan esperada paz y tranquilidad lleguen a Afganistán.

* Talibán - organización reconocida como terrorista por el Tribunal Supremo de la Federación Rusa el 14.02.2003.

Fuente: Israel Shamir. RT.

Traducido al español para Geopolitica.ru
Fuente original: https://katehon.com/ru/news/prihod-talibov-k-vlasti-eto-revolyuciya