El 'MeToo' en Argentina

17.12.2018

El MeToo neofeminista es un movimiento de operación internacional con diferentes integrantes y velocidades, pero con iguales objetivos, que representan los intereses de la agenda de dominio de los banqueros mundialistas.

El MeToo, en su faz verdadera, tiene objetivos tácticos como la patologización de la heterosexualidad, el acorralamiento psico-político y el debilitamiento demográfico  de la masculinidad, como así también la exaltación del hembrismo y la sodomía -con todos sus derivados- y, por  consiguiente, la normalización, por imposición de la tecnocracia social, de las condiciones sexuales que tradicionalmente se consideraron contranaturales, para contribuir a las finalidades estratégicas de remodelamiento artificioso de la especie humana y la privación del poder de la libertad individual y la soberanía efectiva de los Estados por la utilización general de los patrones de ideas y modos de vivir que emanan del programa de sometimiento de la maquinaria de la Súper Élite Mundial.

Para obtener ello, el MeToo es transportado por precisas comunidades de inteligencia, departamentos académicos, Think tanks y medios de comunicación de alcance masivos, disponiendo de mecanismos de turbación de espíritus, distorsión de las mentes y de manipulación para la  movilidad callejera.

En esta ocasión, no entraremos a describir las conexiones largas existentes entre los cenáculos financieros y económicos internacionales con la corriente del hembrismo y con toda la vertiente activista de la ideología de género, las cuales fueron denunciadas y suficientemente probadas, pero sí recordaremos que cabeceras del feminismo como Judith Butler y Gloria Steinem son cuerpos de trabajo de organizaciones híper capitalistas como, por ejemplo, Rockefeller, Ford, Council Atlantic1 y, como no podía ser de otro modo, han concretado operaciones congruentes con el funcionamiento de la CIA. Aún más, Steinem dijo que sintió placer auxiliando a la CIA porque la agencia era “liberal, no violenta y honorable”.2

El MeToo, al ser un fenómeno transnacional no surgido de las bases de las mujeres del mundo, su dirección no tiene un origen local argentino  y, por lo tanto,  es un error circunscribir dicha fuerza a la dinámica de la imagen kirchnerismo-antikirchnerismo o enjaularle en la visión derecha versus izquierda.

El hecho de que la mayoría del colectivo de las actrices denunciantes y cazadoras de lobos masculinos  sean del faccionalismo kirchnerista y/o izquierdista, no tiene que movernos a equivocarnos en su introspección. Efectivamente, ese grupo desempeña -junto a otras energías políticas, académicas y periodísticas- el rol de vehículo para aplicar en el país el MeToo; sin embargo, la animadora estrella del neofeminismo argento  no es ninguna actriz de entendederas milimétricas, pero tampoco es, por cierto, una genialidad consagrada.

Nos referimos a Sabrina Cartabia, una abogada treintañera, impulsada por organizaciones feministas y destacada como figura por los medios de comunicación de sesgo globalista y de funcionalidad plutocrática tales como The Guardian, The Economist, eldiario.es y la revista Time. Justamente, y no es por casualidad, Time seleccionó a Cartabia como parte de los líderes de una nueva generación mundial que la redacción y los propietarios multimillonarios del magazine, apreciaron como idónea y trascendente para la Tierra. (Para el planeta de ellos, por supuesto, porque para el resto de los mortales…)

A todo esto, en el curso inmediato de la temporalidad argentina, el nuevo embate del movimiento del neofeminismo ayuda al gobierno de Macri porque distrae la atención del país, fractura la perspectiva  de sus habitantes y desplaza a muchos tras una persecución de sus  blancos, cooperando para que la presidencia de Macri tenga oxígeno en un año electoral 2019  y para que se relaje la presión social respecto a la agenda de esquilmación y esclavitud que los Bancos Internacionales, con la complicidad del ocupante de la Casa Rosada,  operan contra el pueblo argentino.

En definitiva, la retroalimentación entre el MeToo y la Administración Macri es natural porque ambos son articulados por las fuerzas financieras mundialistas para acosar y vejar arbitrariamente a toda la Argentina.

Notas:

  1. https://www.geopolitica.ru/es/article/la-ideologia-de-genero-al-servicio-del-mal-y-del-dinero
  2. https://www.chicagotribune.com/news/opinion/commentary/ct-gloria-steinem-cia-20151025-story.html