El momento multipolar

18.06.2018

En su artículo “El Momento unipolar”[1], que fue preparado sobre la base de una conferencia pronunciada en Washington en septiembre de 1990, Charles Krauthammer escribió que se acercaba un nuevo orden mundial, donde los EE.UU. serán la única superpotencia. En el segundo párrafo del artículo, señaló tres puntos que en aquel momento se estaban discutiendo en la comunidad de la ciencia política estadounidense – el futuro de la multipolaridad (es interesante que el autor ha destacado como uno de los futuros polos a la reducida URSS / Rusia, en previsión de la futura caída de la Unión Soviética); el debilitado consenso dentro de los Estados Unidos con respecto al rumbo de la política exterior, así como la desaparición de la amenaza de guerra en la era postsoviética. Inmediatamente después de eso, Charles Krauthammer, rechazó estas declaraciones, calificándolas de erróneas. Krauthammer habló del triunfo de un mundo unipolar que ha surgido con la dominación incondicional de los Estados Unidos y sus aliados occidentales.

Sin embargo, Krauthammer inmediatamente hizo una advertencia: “La multipolaridad vendrá con el tiempo. Tal vez,  durante la próxima generación, más o menos, existirán otras grandes potencias que serán comparables a los Estados Unidos, y la estructura mundial será similar a la que existía antes de la Primera Guerra Mundial”.

Parece, que este momento ha llegado. Pero no vamos a hacer declaraciones precipitadas y en primer lugar, analizaremos en qué se basaron las conclusiones de Krauthammer, en qué tenía razón y en qué estaba equivocado. Además, tal excursión a la historia del pensamiento geopolítico refrescará la memoria de los métodos que emplean en Washington.

Como ejemplo del poder inquebrantable de los Estados Unidos, el autor citó el ejemplo de la crisis en el Golfo Pérsico y la correspondiente reacción de Washington. “Nadie se movería en el Golfo, sin Estados Unidos que lidera y presiona, soborna y chantajea. Nada lo habría hecho: Ni el embargo, ni el Escudo del Desierto, ni la amenaza del uso de la fuerza”, afirmó Krauthammer.

No fue una acción multilateral, como podría parecer, sino exclusivamente el trabajo de los Estados Unidos. “Básicamente, por razones internas, los líderes políticos estadounidenses decidieron vestir una acción unidireccional con vestimenta multilateral”. Esto se hizo así, porque los ciudadanos estadounidenses con su creencia en la democracia necesitan legitimidad.

Pero la pregunta que siguió fue: ¿Cuánto tiempo logrará Estados Unidos mantener la superioridad unipolar? Y para responder a esta cuestión, es necesario exponer a los teóricos de la decadencia y de la sobrecarga imperial. Entonces, en el rumbo se usaron los números: El 5,4% del PIB de los Estados Unidos se gasta en defensa, pero previamente, como señala el autor, se ha consumido el doble, y en el futuro será un gasto menor - el 4% para la fecha de 1995.

Pero inmediatamente Krauthammer agregó que: "El colapso estadounidense y caída al estado de potencia de segundo rango ocurrirá no por razones externas, sino internas". Tomemos esto como una nota.

Teniendo en cuenta el equilibrio de la política interior y exterior de los EE.UU., Krauthammer señala que "sería un error considerar los esfuerzos de los Estados Unidos en el extranjero como otra causa del agotamiento de su economía [...]. La participación de Estados Unidos en el extranjero es, en gran parte, la base fundamental de la economía de Estados Unidos. Los Estados Unidos, al igual que Gran Bretaña anteriormente, es una nación marítima y de comercio y negocio, que necesita un entorno global abierto y estable, en el cual puede prosperar".

Además, agrega que los Estados Unidos está interesado en mantener un estado unipolar, pero ¿quieren los propios estadounidenses apoyarlo?

Aquí vemos una mención de la dicotomía de los intereses de la élite política y los contribuyentes estadounidenses comunes. El propio Krauthammer señala que el aislacionismo estadounidense es lógico y que "el Señor mismo le dio a ejercer esa política exterior", porque así lo indica la geografía del país y la historia de su creación, lejos de las intrigas y conflictos del Viejo Mundo.

Pero Krauthammer menciona una opción más, denominándola como una escuela de relaciones internacionales más interesante y seria – ésta es el realismo, que habla de intereses nacionales.

En este contexto, él sostiene que “la estabilidad internacional nunca se da, no es una norma, sino un producto de grandes potencias y especialmente de la más grande de ellas – los EE. UU. Así que si Estados Unidos quiere estabilidad, debe crearla... El comunismo está muerto, pero nuevas amenazas aparecerán constantemente”. Entre éstas, él, en primer lugar, señala a la proliferación de armas de destrucción masiva, como también conocidos conceptos, tales como ‘Estado fraudulento’ y ‘Estado fallido’. Krauthammer también menciona a otro tipo, el ‘Estado armado’ (The Weapon State), mencionando a Iraq, Corea del Norte y Libia. En opinión del autor, para convertirse en ‘Estado armado’, uno solo necesita desarrollar su propia industria, y luego aparecen intereses adicionales que pueden entrar en conflicto con los intereses de otros países. Esto no se menciona directamente, pero está claro desde el contexto.

“Con el advenimiento de los ‘Estados armados’, no hay más alternativa que resistir, contener y, si es necesario, neutralizar a los Estados que amenazan y usan armas de destrucción masiva y solo los Estados Unidos pueden hacer esto, respaldados por aquellos aliados que quieran unirse a este trabajo.

Una alternativa a dicho intervencionismo fuerte y duro –una alternativa a la unipolaridad– no es un mundo multipolar estable y estático. Este no es el mundo del siglo XVIII, en el que las fuerzas maduras como Europa, Rusia, China, Estados Unidos y Japón competían para posicionarse en el juego de las naciones. Una alternativa a la unipolaridad es el caos”. Más tarde, el tema del caos será desarrollado por el presidente del Consejo de Relaciones Exteriores, Richard Haas, ofreciendo su definición de no-polaridad.

Así, Krauthammer, reconoce que la multipolaridad no solo es posible y tiene un precedente histórico, sino, además, ayuda a establecer la estabilidad estática (aunque hay dudas sobre el papel de Japón en el siglo XVIII, e incluso de la misma América).

Doce años después, se publica un nuevo artículo de Krauthammer, dedicado al mismo tema bajo el título "De nuevo, un momento unipolar"[2], y comienza con la misma tesis anterior: ¿Está llegando el declive de EE.UU.?  Recordando que el tercer episodio de la unipolaridad estadounidense se debe a la amenaza de la guerra, porque los ‘Estados canallas’ han adquirido armas de destrucción masiva. Según la fecha de publicación, se puede entender que se publicó un año después del ataque terrorista en Nueva York, y justo antes de la invasión de Iraq (sin las sanciones de la ONU y el apoyo de los socios europeos).

"El dominio de los Estados Unidos no ha pasado desapercibido. En la década de 1990, eran sobre todo China y Rusia, los que denunciaban el unilateralismo en sus casuales comunicados conjuntos y cuando el nuevo siglo comenzó, estaba en boca de todos. El Ministro de Asuntos Exteriores francés apodó a los Estados Unidos no como una superpotencia, sino una hiperpotencia".

En otras palabras, a muchos no les gustó el dominio estadounidense. Esto sucedió en el contexto del bombardeo a Serbia y la ocupación de Afganistán: Se lanzaron a una especie de guerra de demostración a distancia, mostrando al mundo entero nuevas formas del poder de los Estados Unidos, y si antes del ataque terrorista del 11-S, muchos estaban pensando acerca de una alianza anti-hegemónica, después del ataque, la mayoría comenzó a apoyar a los Estados Unidos que hizo hincapié en "la anomalía histórica de la unipolaridad estadounidense". Sin embargo, esto se debió al "ultimátum antiterrorista estadounidense" que era un mandato para el uso generalizado de la fuerza militar estadounidense. Las acciones preventivas violaron las doctrinas tradicionales de una guerra justa y esto condujo a una crisis de unipolaridad. La definición de unipolaridad, según Krauthammer, fue la frase del jefe del Pentágono, Donald Rumsfeld, sobre Afganistán y la guerra contra el terror: "La misión define a la coalición" y los EE.UU. determinan la misión.

Lo que es importante, es el reconocimiento por parte de Krauthammer, de que el llamado multilateralismo era solo un medio de internacionalismo liberal para que los Estados Unidos no cayeran en situaciones vergonzosas, cuando otros países que no están de acuerdo con la posición de Washington dejan a los Estados Unidos "aislados" y toman decisiones por ellos mismos.

Si analizamos seriamente el enfoque "multilateral" de Madeleine Albright, bajo la administración de Bill Clinton, y los mismos trucos retóricos de Barack Obama y Hillary Clinton con su "reinicio", resulta obvio que la "apertura" e "interés" de los EE.UU. fueron solo una tapadera para imponer su agenda. Todo fue dirigido "a la reorganización del sistema internacional según el tipo de sociedad civil nacional (estadounidense – L.S.)".

Desde esta posición, el estado nacional es una herencia anárquica del pasado, por lo tanto, era importante para los liberales acelerar la erosión de la soberanía a través de las nuevas tecnologías y el libre movimiento del capital a través de las fronteras. Pero Estados Unidos, como el soberano más grande, debe ser "domesticado" por los liberales que se sentían incómodos con la superpotencia estadounidense y esto, fue un desafío a la unipolaridad, ya que el polo se vio inevitablemente borroso en los acuerdos internacionales, las interdependencias y las nuevas normas.

Krauthammer hace un breve resumen de la oposición entre las dos escuelas de relaciones internacionales: el liberalismo y realismo, papel o poder. Es decir, el tratado o la amenaza y el uso de la fuerza.

De paso, Krauthammer recuerda la multipolaridad y se contradice a sí mismo y si en su artículo anterior respondía positivamente sobre la multipolaridad que ya existió y probablemente volverá a surgir, esta vez cambió su tono drásticamente: "La multipolaridad es inherentemente fluida e impredecible. Europa ha practicado la multipolaridad durante siglos y la encontró tan inestable y sangrienta con su culminación de 1914 en el catastrófico colapso de los sistemas delicadamente equilibrados de la alianza, hasta tal punto que ha logrado su abolición permanente en la unión política y económica. Si la multipolaridad está rechazada para la región, será extraño dar preferencia a la multipolaridad para el mundo", escribe.

Sin embargo, hasta el siglo XX, los prototipos de multipolaridad no solo estaban en Europa. Antes de la llegada de los colonialistas europeos a Asia, África y América, había sistemas similares que utilizaban mecanismos especiales de control y equilibrio que eran diferentes de los europeos y el propio desarrollo de los países europeos ha tenido lugar en el paradigma general del racionalismo y la ilustración, por lo tanto, este argumento de Krauthammer no es convincente. Pero es comprensible, debido al pensamiento centrado en occidente del autor y la propensión a fundamentar dobles estándares por parte de los politólogos estadounidenses y la naturaleza de tal cambio se puede explicar precisamente con el interés de muchos países para desarrollar la multipolaridad en este período (hablamos no solo de China y Rusia, también Iberoamérica comenzó el llamado giro a la izquierda y en julio de 2002 se fundó la Unión Africana).

Además, Krauthammer revela la intención de su mensaje: "El objetivo principal, es mantener la estabilidad y la relativa calma del sistema internacional actual asegurando, manteniendo y extendiendo el mundo actual. La forma de realismo, a la que hago el llamamiento, llamándola nueva unilateralidad, es clara en su búsqueda de la autoconciencia y la confianza para desplegar el poder estadounidense en el logro de estos objetivos globales".

A diferencia del realismo aislacionista, este enfoque sugiere que los Estados Unidos perseguirán precisamente los objetivos globales: En Europa, Asia, África, América del Sur y el Océano Mundial.

Pero recordemos lo que sucedió en 2002-2003: La OTAN invitó formalmente a Bulgaria, Letonia, Lituania, Rumania, Eslovaquia y Eslovenia a unirse en su alianza, el estado de Yugoslavia deja de existir en relación con la división en Serbia y Montenegro, las tropas estadounidenses ocupan Afganistán e Irak, se llevan a cabo las acciones punitivas de Israel contra los palestinos, se producen numerosos ataques terroristas en Rusia y Turquía, una serie de revoluciones de color en el espacio postsoviético (después de la prueba exitosa de este nuevo tipo de golpe en Yugoslavia). Pero para Krauthammer, todo esto es "estabilidad y relativa calma". Por extraño que parezca, para los Estados Unidos este es el caso, porque todos estos eventos ocurrieron con una presentación directa o encubierta de Washington y más allá de las fronteras de los Estados Unidos (la excepción es el ataque terrorista del 11 de septiembre de 2001, cuyas razones aún son objeto de serios debates) y el mantenimiento de la unipolaridad de esta forma también significa la preservación de la post-herencia colonial con una división artificial en un primer, segundo y tercer mundo, la explotación despiadada de los recursos naturales de países que no pueden proteger eficazmente su soberanía, las corporaciones transnacionales, las políticas depredadoras del FMI y el Banco Mundial y por supuesto, el derecho de la intervención militar estadounidense en los asuntos de otros países bajo un pretexto descabellado (el concepto de "Responsabilidad de proteger" ya ha sido probado en Haití en 1994 y en Yugoslavia a principios de los años 90 y en 1999 para la separación de Kosovo y Metohija).

Por lo tanto, según Krauthammer, Estados Unidos debería actuar para "promover la democracia y preservar la paz, actuando como el equilibrio del último recurso" y "los países cooperarán con nosotros, primero, por sus propios intereses y, en segundo lugar, más allá de la necesidad y el deseo de desarrollar buenas relaciones con la superpotencia mundial". En otras palabras, la "elección" se ofreció sin la posibilidad de una elección real. Aunque los enfoques aparentemente unilaterales y multilaterales son similares y se han utilizado por Washington para promover sus intereses, hay una diferencia fundamental  que Krauthammer señaló: "¿Qué van hacer si el Consejo de Seguridad de la ONU se negara a apoyarles?" Como sabemos, después de que el Consejo de Seguridad de la ONU bloqueara la resolución sobre Iraq, EE.UU. hizo lo que consideró necesario. Pero incluso antes de la entrada en vigor de la presente decisión (el segundo artículo publicado unos meses antes de la invasión de Irak en 2003), de acuerdo con Krauthammer, el momento unipolar se ha convertido en una era unipolar. El artículo termina con las palabras: "Un nuevo enfoque unilateral busca directa y descaradamente la preservación de la unipolaridad para mantener un dominio sin rival en el futuro previsible... El futuro de la era unipolar depende de quienes gobiernan los Estados Unidos, los que quieren preservar, aumentar y usar la unipolaridad para avanzar no solo en los objetivos estadounidenses, sino globales, o si Estados Unidos será gobernado por aquellos que quieran abandonar o arruinar la unipolaridad y así, condenar la unipolaridad a la desintegración, retirándose a la Fortaleza América, o siguiendo el camino de transferencia gradual de poder a las instituciones multilaterales como herederos de la hegemonía estadounidense".  Krauthammer nuevamente repite que el desafío de la unipolaridad vendrá no desde el exterior, sino desde adentro.

Ahora podemos hacer un resumen. En parte, el autor tiene razón de que el régimen de unipolaridad dependía de la elite política de los Estados Unidos. La falta de un consenso claro y la distancia, cada vez mayor, entre las aspiraciones del pueblo estadounidense y los intereses corporativos del ‘poder establecido’ (establishment) que está deslizándose constantemente en el globalismo, dio lugar al fenómeno del populismo y ayudó a que Donald Trump ganase las elecciones con consignas parcialmente aislacionistas.

Donde Krauthammer no tenía razón, es en su pánico por la proliferación de armas de destrucción masiva. Casi durante veinte años, el equilibrio real en esta área prácticamente no ha cambiado, solo Corea del Norte aumentó sus capacidades técnicas militares hasta el nivel en que causó pánico entre los círculos militares y políticos de los Estados Unidos.

Sin lugar a dudas, un acontecimiento histórico e importante fue la decisión de los líderes rusos de enviar las tropas a Siria para ayudar en la lucha contra el terrorismo.

Tampoco tuvo lugar la era unipolar, sino un momento unipolar, desafortunadamente, arrastrado durante casi dos décadas, pero de ninguna manera una era. Más bien, Krauthammer tenía razón en su primer artículo, cuando afirmó que la multipolaridad vendría en una generación. De hecho, si seguimos los criterios de los retos de los EE.UU., de acuerdo con las declaraciones en documentos tales como la Estrategia de Seguridad Nacional[3] y la Estrategia de Defensa Nacional[4], los EE.UU. tienen competidores frente a ciertos poderes. Rusia y China nos resultan familiares a partir de las declaraciones multipolares. Incluso Irán y Corea del Norte desafiaron abiertamente a la unipolaridad y Washington los metió en el club de los “delincuentes”.

Otros estudios similares en los años anteriores se han referido cada vez más a la pérdida del estatus de Estados Unidos como centro global de poder y al surgimiento de la multipolaridad[5].

Por lo tanto, podemos decir que Krauthammer estaba equivocado cuando dijo que las amenazas a la unipolaridad provienen desde dentro de los Estados Unidos. Siempre estuvieron afuera, en diferentes condiciones (embrionarios, congelados), esperando la oportunidad de cambiar el rumbo de la estrategia nacional y por supuesto, varios países han aprovechado la primera oportunidad para salir del control de Washington. Esto se puede llamar de manera diferente: El oportunismo, la transición a una etapa anticolonial activa, la búsqueda de nuevas soluciones, una respuesta a las acciones de los EE. UU. – todo depende de las actitudes ideológicas y las escuelas de relaciones internacionales.

Es importante entender que la unipolaridad desaparecerá para siempre. Incluso si después de Trump, llegaran al poder los globalistas del Partido Demócrata, su tarea será una estrategia para erosionar la soberanía como tal, incluida la estadounidense y tendrán que tratar, ante todo, con sus contribuyentes que durante la elección del presidente Trump mostraron inequívocamente sus preferencias y teniendo en cuenta las mayores oportunidades para otros países, los globalistas tendrán que hacer concesiones importantes y es poco probable que sean capaces de lograr los mismos resultados que durante el acontecer del momento unipolar, con la administración de Clinton o más tarde, cuando se trataba de establecer la versatilidad de la administración Obama. De todos modos, esta vez la credibilidad de los Estados Unidos ya estará completamente socavada (nuevos documentos desclasificados demostrarán una vez más a todo el mundo los métodos no aceptables del Departamento de Estado – otro poderoso argumento a favor del colapso de las relaciones con Washington), y antiguos aliados preferirán nuevas alianzas, el equilibrio de fuerzas cambiará significativamente en todas las regiones.

Ahora estamos en un momento multipolar y nuestra tarea es convertirlo en una era multipolar.
 


[1] Charles Krauthammer// Foreign Affairs, Vol. 70, No. 1, America and the World 1990/91 (1990/1991), pp. 23-33. Fuente: http://www.jstor.org/stable/20044692

[2] Charles Krauthammer. The Unipolar Moment Revisited// The National Interest—Winter 2002/03. рр. 5-17

[3] National Security Strategy of the United States of America, December 2017. Fuente: https://www.whitehouse.gov/wp-content/uploads/2017/12/NSS-Final-12-18-2017-0905-1.pdf

[4] Summary of the National Defense Strategy. Sharpening the American Military’s Competitive Edge.

Fuente: https://www.defense.gov/Portals/1/Documents/pubs/2018-National-Defense-Strategy-Summary.pdf

[5] См. C. Richard Neu, Zhimin Mao, Ian P. Cook. Fiscal Performance and U.S. International Influence, RAND Corporation, 2013; Global Trends 2030: Alternative Worlds, a publication of the National Intelligence Council, december 2012

http://worldview.unc.edu/files/2013/10/Global-Trends-2030-Executive-Summary.pdf; Global Trends to 2035 Geo-politics and international power. European Parliament, September 2017

http://www.europarl.europa.eu/RegData/etudes/STUD/2017/603263/EPRS_STU(2017)603263_EN.pdf;

https://www.dni.gov/index.php/global-trends-home