El Pueblo y el Estado

21.05.2020

Traducción de Juan Gabriel Caro Rivera

El derecho de los pueblos es la posesión de las tierras, la construcción de ciudades y la construcción de fortificaciones, de las guerras, cautiverios, encarcelamientos, el regreso de los prisioneros, las uniones y la conclusión de la paz, el armisticio, la integridad de los embajadores y las prohibiciones del matrimonio con extranjeros.

Isidoro de Sevilla, "Etimologías"

Decretum gratiani

En el mundo de hoy hay alrededor de 5,000 naciones y un total de 192 Estados. Si contamos los dialectos, es decir, las "Nacionalidades", esta cifra de 5,000 se puede aumentar a 14,000. Pero, incluso en la estimación más baja de esta categoría, resulta que solo menos del 4% de los pueblos del mundo tienen su propia condición de Estado.

Esta asimetría es uno de los principales factores de la geopolítica. Asumiendo que la mayoría de los pueblos se esfuerzan por adquirir, restaurar y desarrollar su propia condición de Estado, es fácil imaginar cuán influyente y multilateral es este deseo propio. Se expresa en fenómenos completamente diferentes, desde los conflictos interétnicos dentro de los Estados reconocidos, hasta el deseo de los pueblos por el separatismo, incluso la influencia y el uso de tendencias conservadoras y globalistas parar sus intereses, tanto por parte de los separatistas como de los anti-separatistas.

En este mosaico, otro elemento es importante: la división de los pueblos en autóctonos y no autóctonos. La primera categoría no es expansiva y considera la incautación de tierras extranjeras como un acto inmoral, y la segunda todo lo contrario.

Los Estados formados como tales en los Nuevos Tiempos hasta hoy han pasado por varias etapas que han probado su propia resiliencia. Siendo un producto de la Reforma, del Mundo Westfaliano, de la Edad Colonial, de las Dos Guerras Mundiales, y, finalmente, del colapso del bloque del Tratado de Varsovia y la propia Unión Soviética, algunos afirman ser una continuidad de tradiciones estatales, algunos afirman su antigua condición de Estado que ya ha sido restaurada, y algunos todavía no han conseguido su estatalidad.

Además, en el momento presente, el sistema político dominante en la tierra es la llamada democracia liberal, un sistema que refleja mucho menos los intereses del pueblo y que distorsiona aún más el Estado ideal de Platón.

Entonces, en lugar de lo sagrado, en el Estado liberal la dictadura del dinero y sus amos son lo más importante bajo el eslogan de los derechos del individuo, la segunda casta es usada por esta dictadura para ayudar a esclavizar aún más a la tercera, entre los cuales se encuentran los representantes marginados del clero y los descendientes de la aristocracia.

Lo único que queda en la democracia liberal de Platón es el rechazo de la familia y la completa libertad sexual, no solo para los kshatriyas, sino para todos, lo que se está volviendo cada vez más intrusivo, como en los últimos días de Sodoma, una especie de modelo ideal de la sociedad abierta de Popper que rechaza todo lo tradicionalista en la Platonópolis y acepta todas sus perversiones.

Hasta cierto punto, se puede decir que para las naciones que aún no han logrado ganar su propia condición de Estado, la esencia misma de la motivación para este objetivo desaparece, las estructuras de la pseudo-Platonópolis universal mencionada están tan estandarizadas y reguladas, que tal vez – de una manera paradójica, indirecta e inconsciente – para los logos populares, existe una razón importante que frena el crecimiento del separatismo, los pueblos que no viven dentro de sus propios Estados, tal vez a menudo, en contraste con el rechazo del separatismo, encuentran más posible confrontar la entropía liberal, despojándola de su territorio y cambiando la función del Estado del que son parte a ser un paraguas protector para ellos.

Al mismo tiempo, en el momento de la aparición del Coronavirus, sin excepción, todos los Estados se enfrentaron a la pregunta de si serían capaces de mantener su propio Estado frente a la crisis y, en consecuencia, si no, cómo esta o aquella gente podría vivir fuera de su propio Estado.

Para Rusia, este es uno de los temas clave que deberían alentarnos a pensar sobre los objetivos y funciones del pueblo ruso, y no del Estado ruso. Esta no es una forma de pensamiento ruso muy tradicional, y si, al estar en esta zona fuera de la comodidad habitual, podemos ser creativos y exitosos, entonces quizás nuestro seminario sea útil no solo para nosotros y nuestros estudiantes.

14 de mayo de 2020
Kiketi