¿Es el conservadorismo la vía de escape del Sistema?

05.02.2019

El Grupo de Estudios geopolíticos de París ha sido el canal de expresión de Roger Scruton y Laetitia Strauch-Bonart por su debate sobre el lugar que ocupa el conservadurismo en el campo político contemporáneo. Roger Scruton es el autor de unos treinta documentos editados sobre estética y política.

A las preguntas sucesivas de la doctora Strauch-Bonart, Scruton ha respondido con una claridad capaz de derribar montañas por su metodología seguida en el abordaje de una de las vivencias mayormente urgidas de solución: ¿Es capaz el conservadorismo de restaurar los valores, virtudes y sus fuentes antiguas y modernas para salvaguardar los anhelos más caros de la gente con la que convivimos?

El británico que ahora es abogado de la causa conservadora dice: En la base de la filosofía conservadora se encuentra la idea de que la vida humana no es sencilla. Los seres humanos, dice el pensador británico, están construidos de manera contradictoria y se trata de encontrar un compromiso de todos los ciudadanos que les permita la convivencia.

Ese compromiso, dice el británico es el objetivo de la política conservadora,.. El autor opina que apartando el nivel de educación y riqueza de los ciudadanos todos han empezado a comprender que la civilización europea, el estado "de derecho" (todos los estados son de derecho. Nota nuestra) y todas las instituciones han sido creadas en torno a esos dones históricos que hoy son atacados por los inesperados acosos demográficos. Scruton indica que mientras para los círculos dirigentes el cambio es un fin en si, el objetivo de la gente es el de cambiar de prisa.

En efecto, el portal suizo Arret sur info, que dirige magistralmente nuestra compañera Silvia Cattori, enumeró los 42 puntos programáticos en torno de los cuales tienen lugar las movilizaciones francesas de los chalecos amarillos, y resulta que ninguno de ellos rebasa el marco del dominio público de los años ochentas, Ninguno de ellos representa una demanda radical. Los puntos programáticos postulados parecen salidos de un texto de política moderada. ¿Resiliencia de por medio, es decir, una aspiración a volver al punto de partida?

La incursión del pensamiento conservador en el marco público que vivimos podría simplemente aspirar a la resiliencia. Pero ésta tiene el inconveniente de que ese punto de partida lo fue para establecer la terrible realidad, la seurorrealidad del neoliberalismo y sus entramados hollywoodescos. Esto nos obliga a lanzar la mirada a lo que han expresado otros pensadores especializados en la geopolítica del conflicto, como Thierry Meyssan.

El interregno según Gramsci

El interregno es el periodo más o menos largo en el que el antiguo orden muere y el nuevo no puede nacer. En este interregno por el que pasamos, una gran cantidad de síntomas morbosos son puestos bajo observación. Pues no basta con que el mandatario recién electo ocupe su posición pública, de representante de toda la nación o de una parte de una circunscripción poíticoadministrativa. En Inglaterra la Cámara de los comunes es capaz de detener el resultado de un referendum popular. Así, con estas prácticas previstas por las leyes, una parte de la élite gobernante es capaz de paralizar a la otra. Y establecer la ingobernabilidad.

Así se reproduce ya el choc psicológico consistente en el miedo que invade a las élites porque por primera vez hay movimientos políticos incluso donde el "populismo" fue mediatizado como en Brasil, que no pueden ser controlados con los mecanismos políticos normales. Menos por las fuerzas del orden que resguardan la soberanía.

Y esta primera semana de febrero de 2019, el Foro de Davos sufrió una conmoción cuando el gestor de fondos Seth Klarman dirigió a sus clientes una advertencia; "Ahora las élites tienen miedo. El sentimiento creciente de fractura política y social en el mundo puede desembocar en una calamidad económica. No es para menos.

Las revueltas se van a propagar en Occidente

Dice Thierry Meyssan que él no cree en la existencia de una nueva izquierda o una nueva derecha. porque envían al obervador a la etapa de la Guerra fría. que terminó hace un cuarto de siglo. Hoy no hay intelectuales de izquierda o derecha porque ya no hay población de izquierda o derecha. Lo que ha estado ocurriendo dice Meyssan, es que se ha creado una especie de solidaridad de clase entre los intelectuales que han recibido la aprobación mediática.
Esos izquierdistas buscan sobre todo defender los intereses de quienes los emplean.

La previsión del analista francés no tiene desperdicio: El movimiento de los chalecos amarillos tiende a propagarse y a mantenerse en el escenario el tiempo que sea necesario para deconstruir los errores cometidos por la clase dominante desde el final de la guerra fría. Esas convulsiones durarán al menos diez años y serán la palanca que revolucione al mundo.

Referencias:

  • Le Réseau Voltaire. 02.02.19
  • Dedefensa.org 02.02.19
  • Strategic-culture.org 28.01.19.