¿Es Rusia una potencia mundial o regional?

21.03.2016

Desde el 30 de septiembre de 2015, el mundo es definitivamente diferente. El inicio de la campaña militar rusa, aérea y naval, contra los terroristas del Estado Islámico (EI) en Siria, en respuesta a la reclamación de ayuda por escrito por parte del gobierno sirio dirigida a Rusia, finalmente marcó un cambio sustancial en las relaciones en la escena política mundial. La acción militar rusa contra el EI en Siria, sobre la que Rusia informó a su socio estadounidense de antemano, no sólo contuvo la influencia geopolítica de los EE.UU. en el Medio Oriente, sino que marcó el nacimiento de la nueva "realidad del poder" en el mundo.

Con la acción decisiva contra el EI en Siria, Rusia ha marcado firmemente su "línea roja", ya que las palabras o declaraciones diplomáticas fueron respaldadas al tiempo por una acción militar muy concreta y de gran alcance, por aire y por mar. Era más que obvio que la coalición occidental liderada por EE.UU. entendió el mensaje inmediatamente. Pero, ¿significa esto que la élite angloamericana, acostumbrada a ser el "sheriff del mundo" renunciará tan fácilmente a su idea de la completa dominación del mundo? Es irracional esperar una transformación tal por parte de los atlantistas, que simplemente no tienen la capacidad mental para aceptar la nueva realidad geopolítica a pesar de ser conscientes de su momentánea inferioridad militar. Es exactamente su renuencia a renunciar a los planes de supremacía mundial lo que lleva a la humanidad hacia el peligro de una guerra nuclear mundial, o al llamado "fin del mundo".

El nuevo acuerdo sobre Siria entre Rusia y los EE.UU. es un signo de debilidad de Washington, pero eso no quiere decir que los EE.UU. se hayan ajustado esencialmente a la nueva realidad. En su último mensaje anual al Congreso, el presidente estadounidense Obama describió como una mera "retórica" ​​los rumores de "enemigos cada vez más fuertes y una Norteamérica cada vez más débil". Hizo hincapié en que los Estados Unidos de América es la nación más poderosa de la tierra, gastando más en su ejército que las siguientes ocho naciones juntas. Esta actitud es una continuación lógica de su afirmación de marzo de 2014, cuando desestimó a Rusia como una "potencia regional" que no representa una amenaza a la seguridad de los Estados Unidos. Mientras que en la cumbre de seguridad nuclear en la Haya, Obama también advirtió que "Rusia es una potencia regional que amenaza a algunos de sus vecinos inmediatos, no por fuerza, sino por debilidad". En estas palabras se esforzó por socavar la idea de que Rusia es el mayor enemigo geopolítico de Estados Unidos.

Si esto es cierto, entonces ¿por qué el Pentágono anunció planes para invertir 3.400 millones de dólares en Europa el próximo año, frente a los 789 millones del presupuesto actual? Mientras que varios países de la región expresaron su apoyo, algunos se oponen firmemente al aumento de la presencia militar estadounidense porque, de hecho, tal amenaza "inexistente" de Rusia está siendo utilizada como pretexto para aumentar el gasto de defensa para Europa. Los EE.UU. han estado promocionando esta nueva amenaza planteada por Rusia desde que fomentaron el golpe en Ucrania. Al mismo tiempo, el Comando Europeo de Estados Unidos (EUCOM), dice que disuadir a Rusia era su máxima prioridad en Europa. Así lo ha indicado en sus nuevos documentos estratégicos publicados en el sitio web del EUCOM. El documento también dice que Rusia desafía a los aliados y a los socios de los EEUU en todo el mundo, lo cual supone un problema mundial. Para frenar a Rusia, el ejército estadounidense sugiere reorientar las prioridades militares de los EE.UU. en sus actividades en la OTAN, reorientando hacia Europa las operaciones en otras regiones del mundo. Además, han planeado reforzar el ala de la OTAN de Europa del Este, la cooperación bilateral entre estos países y los EE.UU., y la adopción en la OTAN de los países del este de Europa que aún no están incluidos en la Alianza. La OTAN y el EUCOM están planificando una nueva operación militar cerca de la frontera con Rusia, que podría convertirse en un conflicto armado con Rusia.

Esta es la razón más probable por la que el gobierno francés propuso un proyecto de ley que busca reintegrar plenamente a Francia en la OTAN sin ningún tipo de anuncio público, abandonando así el legado de De Gaulle de una política militar independiente, que entiendía que la OTAN estaba dominada por los Estados Unidos y Gran Bretaña.

Incluso el señor Henry Kissinger, que pretende ser un viejo amigo de Rusia, en su comentario a favor de una cooperación más estrecha entre EE.UU. y Rusia, no pudo evitar la subjetividad: "Las esperanzas iniciales de que la estrecha cooperación en las primeras fases de la campaña contra Al Qaeda y los talibanes en Afganistán, podría conducir a una asociación en un rango más amplio de cuestiones, se debilitaron en el remolino de las controversias sobre la política de Oriente Medio, y luego se derrumbaron con los movimientos militares rusos en el Cáucaso en 2008, y en Ucrania en 2014". En realidad culpó a Rusia por "el sentido creciente de distanciamiento", olvidando quién realmente creó todos los puntos calientes en el mundo y para qué propósito.

Todo esto muestra que es casi imposible para los atlantistas transformar su modo de pensar y comenzar a percibir a Rusia como un socio serio, no sólo como un objeto a conquistar.

Por otra parte, la declaración hecha por James Clapper, director de la Inteligencia Nacional de EE.UU., demuestra la visión oficial de la evolución del mundo de acuerdo con el polo atlantista. En la audiencia del Comité de Servicios Armados del Senado, dijo que "Rusia ha demostrado su capacidad militar para proyectarse como potencia mundial, imponer respeto a Occidente, mantener el apoyo interno al régimen, y hacer avanzar los intereses rusos en todo el mundo".

Por lo tanto, ¿Rusia es una potencia regional o mundial? Si el parámetro es tener doscientas bases militares en todo el mundo, o producir violentas revoluciones "de color" y el caos en muchos países con el fin de introducir la llamada "democratización", de hecho para esclavizarlos económica y políticamente, entonces, evidentemente, Rusia no es una potencia mundial.

Pero, desde el 30 de septiembre, Rusia se convirtió en el jugador geopolítico influyente múmero uno tratando de llevar al mundo por un camino correcto para la humanidad, apoyada por la fuerza militar y espiritual de Rusia.

Cuando Rusia se involucró activamente en Siria, los occidentales quedaron inexplicablemente paralizados cuando se filtró la información de que Rusia posee un arma muy poderosa que puede bloquear todos los dispositivos electrónicos y desactivar las comunicaciones del enemigo dentro de un diámetro de 600 km. Los expertos afirman que a Occidente le llevará diez años desarrollar un tipo similar de capacidad militar. Pero después de la primera no-reacción, los atlantistas comenzaron su bien conocida estrategia, es decir, extrayendo lo mejor para ellos incluso cuando son derrotados, como ha sido el caso en Siria. Rusia no jugó la carta dominante. De hecho, el presidente ruso, Vladimir Putin, afirmó que el objetivo de Rusia en Siria no es geopolítico, o el de mostrar el poder militar, sino más bien combatir al EI como una amenaza a la seguridad de Rusia, y por la protección de la seguridad y los intereses nacionales de Rusia. Repitió que Rusia quiere resolver todos los conflictos a través del diálogo con los interlocutores mundiales.

Sin embargo, parece que todo lo que tenemos es un "diálogo de sordos", debido a que los atlantistas han estado persiguiendo su propio orden del día para transformar una pérdida en una ventaja, aumentando el caos no sólo en la región de Oriente Medio, sino también en Europa.

Hay muchas no tan esperanzadoras evidencias de que el conflicto militar global no puede ser evitado en la medida en que los atlantistas continuarán desempeñando este tipo de juegos sucios en el mundo, ya que tienen una sola regla: "será como queremos que sea, y nada más". Esto demuestra su estrecha capacidad mental cuando se trata de ser capaz de aceptar el equilibrio de reparto de poder en el nuevo entorno del mundo multipolar. Hay, sin embargo, un gran "pero". En un futuro cercano, alguien más va a dirigir el juego, y su nombre es Rusia.