Joseph de Maistre en Rusia

05.02.2021

Traducción de Juan Gabriel Caro Rivera

El nacimiento del conservadurismo, tanto en Europa Occidental como en Rusia, es inimaginable sin la influencia de Joseph de Maistre (1753-1821), uno de los padres fundadores del conservadurismo europeo, y que también fue un intelectual brillante, un "reaccionario ardiente" (como lo bautizó N.A. Berdiaev en su libro "La Nueva Edad Media"), la "reacción en contra de Voltaire". No cabe duda de que él fue uno de los críticos más radicales de la Revolución y las sociedades democráticas de su tiempo.

Joseph de Maistre nació en la ciudad de Chambery, Saboya, en el seno de una familia aristocrática, recibiendo su educación primaria en un Colegio Jesuita. Después de graduarse de la Universidad de Turín en 1774, donde estudió derecho, de Maistre se convirtió en uno de los asesores del Senado de Saboya y, en 1788, fue senador. Este futuro católico ultramontano, que estaba dominada por una inquebrantable creencia en la prioridad del poder papal sobre el poder secular, fue en ese entonces miembro de una logia masónica y un católico liberal. Joseph de Maistre alcanzó el grado de "Caballero de la beneficencia de la Ciudad Santa" al interior de las logias masónicas. En 1796 publicó su libro Reflexiones sobre la Revolución Francesa, que le hizo alcanzar mucha fama en toda Europa y lo convirtió en un clásico del pensamiento conservador.

Cuando las tropas revolucionarias francesas ocuparon su natal Saboya, de Maistre se trasladó a Cerdeña, donde fue ascendido a canciller en 1800. Y en mayo de 1803 llegó a San Petersburgo como embajador del rey de Cerdeña. Joseph de Maistre disfrutó de una gran influencia al interior de la corte imperial y participó activamente en algunas de las iniciativas políticas de Alejandro I. Fue precisamente en Rusia donde escribió sus dos obras más importantes: Las veladas de San Petersburgo y Cartas desde San Petersburgo.

Los sermones seculares de Joseph de Maistre encontraron mucha resonancia al interior de un sector de la alta sociedad rusa. Por ejemplo, el famoso autor y escritor de memorias, S.P. Zhikharev, consigno en su diario lo siguiente: “El Conde de Maistre definitivamente debe ser un gran pensador; no importa que cosa diga, lo hace de una manera entretenida, y cada uno de los comentarios que hace se queda en la memoria de quien lo escucha, ya que cada uno de ellos contiene una idea, una idea que ha sido perfectamente expresada por él”.

De Maistre visitaba con frecuencia los salones de S.S. Uvarov, V.P. Kochubei, el Conde A.K. Razumovsky, y era amigo del almirante P.V. Chichagov, quien era conocido por sus puntos de visita como un conservador ortodoxo, los cuales escribió en su libro Conversaciones de un amante de la palabra rusa, que eran defendidos por A. S. Shishkov y G. R. Derzhavin. En la vida intelectual de la sociedad rusa de principios del siglo XIX, Joseph de Maistre jugó un papel excepcional; en cierta medida, fue gracias a sus ideas que Rusia se convirtió en una especie de centro desde el que irradiaban las ideas antirrevolucionarias.

De Maistre también jugó un papel en el desarrollo del conservadurismo ruso. Los primeros conservadores rusos compartían fundamentalmente los mismos valores que también caracterizaban a muchos conservadores de Europa occidental y que sostenían ideas muy parecidas, las cuales tenían como objetivo proteger y actualizar las tradiciones y valores positivos de una sociedad tradicional idealizada por ellos, principalmente basada en un poder monárquico centralizado fuerte y en la religión.

El conservadurismo ruso era tipológicamente muy cercano al conservadurismo europeo occidental, ya que poseía las mismas características básicas, que se fundamentaban en la afirmación de la tradición, la comprensión de la desigualdad y la jerarquía como el estado natural de la sociedad, el negar el uso de los métodos revolucionarios como un medio para la reconstrucción de la sociedad, la lucha contra las ideas de la "Ilustración", la convicción de que la sociedad necesita del establecimiento de un monopolio sobre la discusión y la interpretación de los problemas sociales y morales más importantes el cual debe ser dirigido por la clase noble y la Iglesia, siendo precisamente las clases altas quienes están obligadas a apoyar estos principios para la protección e idealización del Estado.

Una de las principales razones que dieron origen al conservadurismo ruso fue el hecho de que surgió como una reacción patriótica contra el afrancesamiento (galomanía), que no era otra cosa que la pasión por imitar y adoptar como propias todas las cosas que tuvieran un origen francés, no solo con respecto al idioma, sino también el llegar a imitar las ideas, los hábitos, las modas y otras cosas que, como la pólvora, terminaron por imponerse al interior de la sociedad señorial rusa desde finales del siglo XVIII y principios del siglo XIX. Para conservadores como A.S. Shishkov y F.V. Rostopchin, el afrancesamiento parecía ser un mal ideológico sobre el cual recaía la responsabilidad de todas las amenazas que sufría Rusia, por así decirlo, frente a la Revolución Francesa y posteriormente frente a la agresión napoleónica que siguió a los eventos de la Revolución.

Cabe señalar que los extranjeros quienes sostenían ideas conservadoras condenaron el afrancesamiento con términos incluso más duros que sus contrapartes rusas. De Maistre escribió lo siguiente: “No tengo palabras para describirles la influencia francesa en este país. El genio de Francia literalmente terminó por ensillar al genio de Rusia de la misma manera que un hombre pone un freno a un caballo".

Este hecho fue considerado por de Maistre de forma extremadamente negativa, ya que “la civilización rusa absorbía en ese entonces todos las ideas que estaban corrompiendo por completo al espíritu humano (es decir, todo esto era resultado de la difusión de la “Ilustración” y la Revolución Francesa – A.M.), y muchas de esas circunstancias... acababan por converger y, por así decirlo, confundían totalmente al pueblo ruso con un pueblo que era al mismo tiempo el instrumento más terrible y la víctima más lamentable de esa corrupción… La terrible literatura que había producido el siglo XVIII penetró inmediatamente y sin ningún freno en Rusia, haciendo que las primeras enseñanzas que se impartían en el idioma francés ante los oídos del publico ruso no fueran otra cosa que palabras cargadas con muchas blasfemias”.

De Maistre culpó a los occidentalizadores rusos por la difusión generalizada de este tipo de ideas, en particular Pedro I. "Te culpo a ti Pedro I por haber cometido el mayor pecado: la falta de respeto que sentías por tu propia nación". 

Sin embargo, desde el punto de vista del sardo, Pedro había cometido pecados aún más terribles: “En general, este país le da demasiadas libertades a los extranjeros y la única manera de liberarse de su influencia es mediante una revolución. La culpa de todo esto la tiene Pedro, que es llamado el Grande, pero que de hecho fue el asesino de su propia nación. No solo la despreció y la insultó, sino que le enseñó a odiarse a sí misma al arrebatarle todas sus costumbres, su moral, su propio carácter y religión, después de eso la puso al servicio de extranjeros charlatanes e hizo que Rusia se convirtiera en el juguete de toda esa ralea”.

Lo más probable es que De Maistre exageró sus críticas de forma deliberada, al transferir el odio que sentía por la Europa protestante a las reformas de Pedro, muchas de las cuales se inspiraban en esa misma Europa protestante.

De Maistre pasó catorce años en Rusia, viviendo en este país desde 1803 hasta 1817, lo que hizo que tuviera un impacto significativo en la política del Ministerio de Educación Pública, ya que crítico con dureza el sistema de educativo y las formas de enseñanza que existían en Rusia que, desde su punto de vista, estaban imbuidas del mismo espíritu de afrancesamiento que encontraba en la corte y que no eran otra cosa que una imitación muy tosca de los modelos educativos de Europa occidental. Vio en esas reformas un gran peligro para el futuro del Estado ruso, ya que de allí habría de surgir una capa de la población que estaría influenciada por las ideas que estuvieran de moda en Europa occidental.

Los nobles semi-letrados y afrancesados eran en esencia un grupo subversivo, o al menos constituían una facción que era guiada por el espíritu de la oposición y sostenía un amoralismo militante: “Sus mentes están por completo pervertidas y llenas de orgullo, detestan todo lo que existe en su patria, siempre condenan todo lo que hace su gobierno, adoran por completo las cosas que vienen de afuera, adoptan las modas y el lenguaje que se usa en el extranjero y siempre están dispuestos a subvertir todo lo que desprecian, es decir, todo lo que existe en este mundo.

“Otra de las terribles consecuencias de todo esto y que es fruto de la manía que tiene el gobierno por conocer la ciencia occidental, para la cual es necesario traer profesores del exterior con tal de implementarla, es que Rusia se ve constantemente obligada a solicitar la asistencia de países extranjeros; y dado que las personas verdaderamente educadas y morales rara vez abandonan su tierra natal, donde son honradas y recompensadas como es debido, le toca al gobierno ruso recurrir a personas mediocres, personas que además no son solo depravadas, sino que son pueriles y que vienen al Norte únicamente porque creen que se les ofrece una falsa beca que les proveerá mucho dinero.

“Al día de hoy, Rusia está llena de esta gentuza que viene de afuera, la mayoría expulsada de sus propios países por las luchas políticas que se desarrollan allí. Estos desertores traen a Rusia únicamente su descaro y sus vicios. No sienten ningún amor ni respeto por este país, no forman ningún lazo con esta tierra en el campo civil o religioso, se ríen por completo de esos rusos obscenos que les confían todo lo que les resulta más querido en este mundo, tienen prisa por recolectar suficiente oro para vivir como se les antoje mientras escriben libros donde vierten insultos contra Rusia, libros que el gobierno les compra a estos mismos holgazanes e incluso traduce usando el heraldo público.

“La situación actual se hace cada día más alarmante, debido a los prejuicios extremadamente lamentables que sufre este país. En Rusia se acepta de forma tácita que es necesario que la moral sea algo que esté completamente separado y que sea independiente de la enseñanza, de modo que, por ejemplo, si un profesor de física o de lengua griega, que es conocido por ser un depravado o un ateo, realiza cosas inmorales, lleva a que todos se pregunten a menudo: ¿qué tiene esto que ver con la física o con la lengua griega? De este modo termina por llegar a Rusia toda la basura de Europa y este país paga muy caro el tener que lidiar con esta multitud de extranjeros infelices que se dedican exclusivamente a estropearlo todo”.

De Maistre, al sostener estas críticas, acabó por convertirse en un aliado ideológico de los conservadores rusos que estaban enfrascados en una lucha en contra cualquier clase de influencia extranjera que existía en su país y que detestaban el afrancesamiento.

De Maistre, al igual que AS Shishkov y FV Rostopchin, pidió "someter a un examen más cuidadoso a los extranjeros (en especial a los alemanes y protestantes) que llegan a este país para educar a los jóvenes, independientemente de lo que vayan a enseñar, ya que debemos considerar que es casi seguro que de cada cien personas que vienen a enseñar, al menos el noventa y nueve por ciento de los que vienen pertenece a esta ralea, por lo que el Estado termina por involucrarse con gente que la conduce al desastre, ya que nadie que tenga una familia, una propiedad, un carácter moral probado y cierta reputación jamás irá a un país extranjero por necesidad, sino que permanecerá viviendo en su tierra natal”.

Los conservadores rusos lograron implementar parcialmente muchos de los requisitos que exigieron. Así fue como el 25 de mayo de 1811 fue emitido un decreto "Sobre las pensiones privadas", que establecía que "la nobleza, respaldada por el Estado, cree que es necesario poner bajo supervisión a la gente que viene del extranjero buscando sus propios intereses y despreciando todos los asuntos domésticos, ya que ellos no tienen ninguna regla pura con respecto a la moralidad o el conocimiento de la misma” y “después de arruinar a la nobleza y a los otros estamentos, estos extranjeros preparan lentamente la ruina de la sociedad en general al permitir que ellos críen a los hijos del país”.

El decreto ordenó a los directores de las escuelas poner a prueba las cualidades morales de los propietarios de las pensiones y exigirles a ellos y a los profesores que trabajaban en Rusia el conocimiento del idioma ruso. La enseñanza se impartirá exclusivamente en ruso. A principios de 1812, se publicó la "Opinión del Ministro de Educación Pública sobre los maestros extranjeros en el país", es decir, una orden por la que los maestros extranjeros ahora tenían que certificar por escrito las habilidades y conocimientos que enseñaban en las escuelas primarias rusas.

La existencia de muchos puntos de vista compartidos por los conservadores ortodoxos y de Maistre llevó a que este último intentará entrar deliberadamente en contacto con los representantes del "partido ruso" de carácter conservador. Se sabe que de Maistre asistió a las reuniones de Shishkov-Derzhavin, algo que se encuentra en las Conversaciones de un amante de la palabra rusa, y además de visitar igualmente el famoso salón Tver de la Gran Duquesa Ekaterina Pavlovna, líder oficial de los representantes conservadores del "partido ruso" de la corte del Zar. Lo más probable es que todos estos contactos sucedieron debido a que todos ellos luchaban conjuntamente contra el influyente "partido francés", cuyo líder era considerado el famoso reformador liberal M.M. Speransky.

De Maistre emitió su propio juicio sobre Speransky en una carta que le envió al rey de Cerdeña, Victor Emmanuel I, el 28 de agosto (9 de septiembre) de 1811. Las principales acusaciones que lanza contra Speransky eran un ataque contra su origen social "bajo", el hecho de que realizaba espionaje a favor de Francia, su adhesión a las ideas constitucionalistas y su pertenencia a la masonería:

“Es un hombre inteligente, muy diligente y que tiene una excelente pluma; todas estas cualidades son absolutamente indiscutibles. Pero es hijo de un sacerdote, lo que significa aquí en Rusia que pertenece a los estratos más bajos de la gente libre, y de allí, como es natural, vienen aquellos que son los grandes impulsores de las reformas radicales. Él acompañó al emperador a Erfurt y allí se encontró con Talleyrand; algunos creen que mantiene una importante correspondencia con él. Todos los asuntos que están involucrados con su administración están impregnados por toda clase de ideas novedosas y, sobre todo, se inclina por el establecimiento de leyes constitucionales... Debo confesar mi extrema desconfianza hacia el Secretario de Estado... Su Majestad no debería ni por un momento dudar de la existencia de una secta muy influyente que durante mucho tiempo ha jurado derrocar a todos los tronos de Europa y utiliza a los mismos soberanos para realizar esta tarea mediante el uso de una destreza infernal”.

Finalmente, como resultado de una lucha entre bastidores que involucró a todas estas "facciones", Speransky terminó por caer en desgracia en marzo de 1812, lo que fortaleció drásticamente las posiciones tanto del "partido ruso" como las de Joseph de Maistre. Para febrero de 1812, a este último se le ofreció editar todos los documentos oficiales publicados en nombre del Zar; se le transfirieron 20 mil rublos en nombre del emperador con tal de asegurar todos los gastos necesarios "para la preparación y ejecución de cualquiera de sus planes".

El 5 de marzo, el canciller N.P. Rumiantsev anunció a Joseph de Maistre que el emperador tenía planes para él con respecto a la guerra que se avecinaba y que le gustaría invitarlo al servicio ruso y acordó con él enviar un mensajero para que trajera a la familia de Joseph de Maistre a Rusia. En la noche del mismo día, de Maistre estaba en el apartamento de N.A. Tolstoi, mariscal en jefe y presidente de la oficina de la corte, además de eso, Tolstoi era quien dirigía la vida y las ceremonias que se llevaban a cabo en la corte durante la época de Alejandro I, y tuvo una conversación con Tolstoi sobre la guerra que se avecinaba y cuestiones relacionadas con el mando militar.

Durante esta conversación, el Zar entró en secreto al apartamento de Tolstoi. Al final de la conversación, intercambio su lugar con Tolstoi y habló directamente con Joseph de Maistre sobre su nuevo trabajo como editor. A pesar de todas las ofertas que le hicieron, de Maistre, sin embargo, decidió firmemente que no dejaría de servir al rey de Cerdeña. Anunció esto a Rumiantsev, sin negarse al mismo tiempo a cumplir las órdenes que le había encomendado el Zar Alejandro. El mismo día, después de que fuera exiliado Speransky, resulto ser el momento en que la política rusa cambio de forma radical, el Estado ruso rechazo cualquier clase de reformas liberales y a cogió algunas de las ideas de los representantes conservadores del "partido ruso".

Dado que Joseph de Maistre se negó a convertirse en parte de la corte rusa, diciéndole a Alejandro I que su deber era antes que nada estar al servicio del rey de Cerdeña, quien no le permitiría romper un "acuerdo sobre la no divulgación" de la información secreta que un posible nuevo cargo podría acarrearle. Semejante incidente llevó finalmente a la ruptura de las relaciones entre Alejandro y el embajador de Cerdeña. El favor que se le concedió como secretario personal del soberano no duró ni cuatro meses.

El papel político que ejerció Joseph de Maistre en Rusia fue bastante significativo en su momento. El 9 de abril de 1812, A.S. Shishkov fue nombrado Secretario de Estado, y el 29 de mayo de 1812, otro líder del "partido ruso", F.V. Rostopchin, fue ascendido a general de infantería y luego fue nombrado gobernador general de Moscú. También se le concedió el título de comandante en jefe de Moscú. De hecho, se convirtió en el dictador de Moscú en vísperas de la mayor guerra que iba a acontecer en la historia de Rusia.

Las innovaciones políticas e ideológicas introducidas en el Imperio ruso después de la Guerra Patriótica de 1812 y las campañas militares del ejército ruso en Occidente, y en particular, el experimento religioso de Alejandro I y A.N. Golitsyn para crear un "Estado cristiano común" junto con Occidente, basado en ideas europeas que fueron extraídas de los tratados escritos por místicos protestantes y masones llevaron a la conclusión de que la versión católica del conservadurismo que fue desarrollada y defendida por Joseph de Maistre era simplemente inaceptable para el gobierno autocrático ruso.

Los ultramontanos, en principio, no podían aceptar el ecumenismo y el misticismo. Como escribió el historiador A.N. Shebunin: "los ideólogos de la reacción (Joseph de Maistre, Bonald, Lamennais) tenían una actitud marcadamente negativa hacia los místicos y la ideología de la Santa Alianza, y en la sociedad bíblica únicamente veían a los patrocinadores de sectas peligrosas y de diferencias religiosas con respecto a muchos de sus pensamientos, etc".

Con el pretexto de que el proselitismo de Joseph de Maistre había ido demasiado lejos y que gran parte de la aristocracia de San Petersburgo se había convertido al catolicismo (incluido el joven príncipe A.F. Golitsyn, sobrino del Fiscal General del Santo Sínodo), se ordenó que los jesuitas abandonaran ambas capitales y de Maistre fue exiliado de San Petersburgo en mayo de 1817, partiendo hacia el extranjero. En 1820 los jesuitas fueron finalmente expulsados ​​de Rusia y en 1821 Joseph de Maistre murió en Turín.

Por lo tanto, la influencia directa de uno de los fundadores del pensamiento conservador europeo en la formación del conservadurismo ruso acabó para el año de 1817. El rechazo del experimento ecuménico religioso que siguió en los años de 1822 a 1824, fue una consecuencia de la victoria del "partido ruso" ortodoxo conservador que durante mucho tiempo bloqueó el proceso de recepción de las doctrinas occidentales conservadoras no confesionales. Desde 1824, la monarquía ya no cuestionaba el estatus de la ortodoxia como religión dominante, y el conservadurismo ruso ahora se basaba exclusivamente en la ortodoxia.

Joseph de Maistre indudablemente influyó en la formación del conservadurismo ruso. El conservadurismo ruso en el período de su aparición y formación fue tipológicamente muy cercano al conservadurismo europeo occidental, ya que este último poseía los mismos rasgos fundamentales, como el tradicionalismo, la desigualdad como estado natural de la sociedad, la identidad, el patriotismo, etc. Al mismo tiempo, esta ideología influenció a los pensadores conservadores de Europa occidental en sus propios países. Había relativamente pocas personas rusas con ideas afines; más bien, debería decirse que el conservadurismo ruso surgió paralelamente al conservadurismo de Europa occidental y bajo la influencia de factores muy similares.

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