La gran escisión

08.06.2019

La manipulación de la vida con las biotecnologías tiene lo necesario para desencadenar el más profundo cisma y la más grande conflagración entre seres humanos que hayamos conocido. Tarde o temprano la gente se verá obligada a definir su posición al respecto y esto, por más que se procure instrumentalizar, romperá por completo todos los lineamientos políticos conocidos basados en el cálculo de intereses.

Mientras escribía "Caos y transfiguración" pensaba en el papel que desempeña Israel en industrias odiosas como el ciberespionaje o las paramilitares empresas de seguridad que aspiran a convertir el mundo en una gigantesca franja de Gaza. "Al menos", me dije para mí mismo, "para ser un estado que prioriza el desarrollo tecnológico como quien empuña un arma, no se han metido en las biotecnologías". Eso creía. Quise atribuirlo a un cierto escrúpulo religioso, que uno aún supone que tiene su peso en ese país.

Para confirmar mi suposición, hice una rápida búsqueda en la red "biotecnología israel" y en las pocas entradas que ojeé no encontré nada que contrariara mi idea de que, ya fuera por la religión o por mero cálculo inteligente, o por una mezcla de ambos, e incluso por mero instinto, los ciudadanos del estado judío había decidido no mezclarse con ese género de asuntos —lo que me hablaba bien de su juicio.

Debo advertir, por si hay suspicacias, que mi interés primario en esta asociación de ideas era el estado de la biotecnología en el mundo, no el estado judío —éste por el contrario me parece un sismógrafo críticamente sensible en la falla tectónica, que no es menos juntura, entre la fe monoteísta y la hoy casi todopoderosa religión del mercado que sólo pudo surgir de la primera. Cabe suponer, también, que la manipulación de la vida socava de manera igualmente crítica la autoridad religiosa, lo que tendría que ser un punto particularmente sensible en cuanto a la posición de un estado que ya supone un culto de suyo. En esta búsqueda desganada pude comprobar también que el último Congreso Mundial de Derecho Médico y Bioética se había celebrado en Tel Aviv en septiembre del 2018.

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