La influencia de la teoría marxista clásica en la proyección exterior de la Unión Soviética: ¡Proletarios del mundo, uníos!

19.09.2018

La proyección internacional de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS) tiene su fundamento en las ideas de Marx, Engels y sobre todo en la visión de la sociedad internacional de Lenin.

La teoría marxista se puede agrupar dentro de los distintos programas de investigación[1] que se consideran científicos para la disciplina de las Relaciones Internacionales. La finalidad primordial de los trabajos de Marx y Engels fue elaborar una teoría con autonomía científica para explicar los principios de la evolución histórica de las sociedades capitalistas, no una teoría sobre las relaciones internacionales. De sus escritos, sin embargo,  se puede extraer una concepción de la sociedad internacional y de las relaciones que se generan en ella. Lenin fue el único de los dirigente soviéticos que se mantuvo en los principios del marxismo clásico; “la obra de Lenin no se limitó a ser una simple adaptación propagandística del marxismo a las condiciones imperantes en la Rusia zarista, sino que constituyó un profundo esfuerzo de interpretación del marxismo clásico, al que incorporó nuevos conceptos y leyes, modificando el contenido de algunas de las formulaciones realizadas por Marx y Engels, con el fin de adecuarlas a la realidad de las condiciones nacionales e internacionales imperantes en las primeras décadas del presente siglo[2].

En la visión de la sociedad internacional de Marx y Engels los actores primordiales son las clases sociales en detrimento de la figura estatal, así las relaciones internacionales se dan por medio de la lucha de clases entre la burguesía y el proletariado. El marxismo interpreta la sociedad internacional en función de la estructura económica que la sustenta, es decir a través de la relación que se establece entre las fuerzas productivas  (recursos naturales, fuerza de trabajo, medios técnicos) y las relaciones de producción (que son el resultado de la sociedad de clases que se da en función de cómo se relacionen los individuos con los medios de producción).

Las relaciones de producción con respecto a la fuerza productiva generan la infraestructura que determina la organización política denominada como la superestructura política y cultural. Mediante este postulado Marx y Engels explican a nivel macrointernacional el motor de las relaciones internacionales, que es perfectamente asimilable a la organización a escala nacional, a través de sus dos actores fundamentales: la burguesía y el proletariado.

La sociedad internacional desde la óptica marxista se entiende como trasnacional no interestatal, la universalización de la burguesía como consecuencia del desarrollo del sistema capitalista, entendido siempre bajo la óptica de los autores, (un ejemplo de ello es la expansión colonial) supera  las barreras nacionales con lo que la explotación del proletariado también se mundializa. Las relaciones en el seno de este sistema capitalista se definirán por la explotación; lo que las impregna de un carácter conflictivo irrevocable.

Las correlaciones de explotación son el punto de partida para que el proletario tome conciencia de clase más allá de las barreras nacionales y se encamine a desempeñar la función histórica asignada: la conquista del poder a escala universal desencadenando un proceso revolucionario que cambie el sistema internacional. Tras la desaparición del Estado se alcanzará la sociedad universal proletaria, es decir la transformación a nivel macrointernacional.

La concienciación del proletariado como clase social requiere una maduración del proceso capitalista en el seno de los estados y consecuentemente activa el internacionalismo proletario (la solidaridad internacional entre los obreros), tras la universalización de la burguesía.

El internacionalismo proletario debe sustentarse en los siguientes preceptos: el conocimiento del marxismo dado que es la teoría que estudia el comportamiento científico del capitalismo, la creación de instituciones como las Internacionales[3] o la Organización Mundial del Trabajo, que establezcan un objetivo común a toda la clase proletaria y oriente la acción de los proletarios, y por último, resulta necesario un programa de medidas que unifique la lucha de manera internacional.[4] “Se produce una síntesis dinámica entre la “teoría” y la “praxis”, entre la idea y la realidad, por cuanto el marxismo, al difundirse entre las masas proletarias, se convierte en un arma contra la clase burguesa”[5]

 


[1] Los programas de investigación son, según Lakatos, los permiten agrupar conjuntos de teorías que  comparten dos  características: una serie de supuestos que se manifiestan en principio aceptados por la comunidad científica y un conjunto de reglas para la resolución de los problemas plateados en el sistema internacional o las premisas que permiten la adaptación de esas teorías a los fenómenos que no están explicados por ellas. Víd: LAKATOS, Irme: Historia de la ciencia y sus reconstrucciones racionales, Tecnos, Madrid, 1987, p. 25 y ss.

[2]CALDUCH, Rafael: “Las relaciones internacionales en la obra de los dirigentes soviéticos: una reflexión teórica” en: Revista de Estudios Internacionales, vol. II, Núm. 3. Julio-septiembre 1981, p.550.

[3]La III Internacional o Kominform fundada en 1919, que se estableció para extender la revolución más allá de las fronteras de la URSS, es un ejemplo claro de influencia marxista en la actuación soviética a nivel macrointernacional, ya que su función era cambiar el paradigma relacional del sistema internacional capitalista.

[4]MARX, Karl,; ENGELS, Friedrich.:  Manifiesto del Partido Comunista, vol. II, Editorial Progreso, Moscú, 1976, p.12

[5]CALDUCH, Rafael: “Las relaciones internacionales en la obra...”, op.cit. p.549