La proscripción de la geopolítica en México lo convirtió en objeto, y no en sujeto, de esa disciplina bélica

30.12.2017

Nada más oportuno en los momentos que vivimos, de cara al proceso electoral en Estados Unidos que desembocó en el triunfo de Donald Trump, que la lectura del libro de Jean Meyer Cruzada por México, editado y puesto a disposición del público en 2008.

El libro destaca una variedad de propiedades hasta hoy desconocidas en la construcción de la clase política estadounidense, en especial la formación de sus élites individualizadas como étnicas, religiosas e incluso criminales, que el autor descubre en una minuciosa investigación en la arena estadounidense, rompiendo asi la escabrosa tradición de que sólo la clase política mexicana fuese observada por estadounidense para facilitar los malabarismos cibernéticos y las yuxtaposiciones que reclama el modelo económico y financiero.

Por fin un analista, francomexicano, aborda el tema de las oscuridades del Partido demócrata y las exhibe bajo la luz a los electores que no tienen procedencia anglosajona, como los latinos, chinos, irlandeses, polacos o los portorriqueños. Los italianos y los judíos habrían de formar la élite demócrata criminal dentro del PD, como lo demuestra el segundo capítulo de El Padrino. Y así lo confirman las fichas de la Enciclopedia del crimen, que es un libro clásico en EE.UU.

La iglesia católica estadounidense acogió a los inmigrantes, a los que abrazó con gesto protector la corriente llamada nativista con la que el protestantismo que habría de escoger la trinchera del Partido republicano se opondría en lo sucesivo al ascenso del catolicismo. Ambas corrientes religiosas cuyo vestuario criminal es indiscutible y su papel oligárquico, ha sido intocable. La pérdida de intocabilidad de las élites ha sido lamentada por el geoestratega del grupo demócrata: Z. Brzezinski. No hay tranquilidad en el mundo de habla inglesa y mucho menos en Estados Unidos cuya geografía política es amenazada por el ascendente secesionismo que por el momento tiene su centro en Texas, según dedefensa.org.

Pietro Tacchi Venturi

Pietro Tacchi Venturi (1861 - 1956) Sacerdote de la Compañía de Jesús e historiador que tuvo a su cargo la relación extraoficial entre Benito Mussolini, el líder fascista de Itala (1922 a 1943), por un lado, y por otro a los papas Pio XI y Pio XII.

Fue uno de los arquitectos en 1929 del Tratado de Letrán, que zanjó la Cuestión romana (una controversia tocante al estatuto pontifical, pendiente desde la unificación italiana), y reconoció la soberanía del Estado Vaticano sobre un pequeño territorio dentro de Roma, que transformó al papado en actor de las relaciones internacionales.

Por otro lado, la visita del padre Edmund Walsh a la Rusia soviética (1922) a entrevistarse con Stalin en una época en que éste era un cero político a la izquierda; fue seguida de su papel en el logro de la paz en México (1929) poniendo fin mediante unos tratados que fueron firmados por las dos partes contendientes en la Cristiada, el Estado mexicano y la Iglesia católica (1929) convierte a este jesuita en un actor esencial, al lado de su cohermano el intenacionalista Tacchi, en escenarios vitales de la década de los veintes.

Dos jesuitas en plena actividad 

Dice la historiadora Susan Zuccotti, Venturi "tenía una inigualable habilidad para entrar en los sitios pivilegiados donde otros delegados papales no ingresaban", particularidad por la cual Venturi fue utilizado para dar cara en importantes actividades pontificias.Venturi no contaba con un cargo eclesiático del que se desprendiera la enorme influencia que tuvo, y sólo era reconocido en los círculos vaticanos como "el hombre vestido de negro".En enero de 1924, Lenin, terminó sus días a la edad de 53 añosen condiciones aún no esclarecidas pero que hacen suponer la autoría de Stalin, el personaje que ocupaba un lugar en la segunda fila de la vieja guardia bolchevique a la que exterminó entre 1936 y 1937. ¿Fue este exterminio la segunda parte de un plan para la colocación de Stalin en el primer plano de la política soviética? 

Susan Zuccotti se doctoró en Historia Europea Moderna en la Universidad de Columbia. Ha sido galardonada por el Consejo del Libro Judío por sus investigaciones sobre el Holocausto,​ y también recibió el Premio Acqui Storia – Primo Lavoro por el documento titulado Italians and the Holocaust(1987). Asimismo, ha recibido un National Jewish Book Award for Jewish-Christian Relations, y el Sybil Halpern Milton Memorial Prize de la German Studies Association en 2002 por Under His Very Widows (2000). Ha dictado cursos sobre la historia del Holocausto en el Barnard College y el Trinity College de Hartford.​ Es esposa del empresario John Zuccotti (wikipedia). La posición de esta autora judía de cara al papel desempeñado por el dúo Walsh - Stalin en el postleninismo está lejos de ser una ocurrencia o una falsificación.

Desde el punto de vista de Zuccotti, Stalin fue el más poderoso e indiscutido líder de la Unión soviética . Una de las primeras actuaciones de Stalin fue la represión de la Iglesia Cristiana Ortodoxa de Rusia, y la autorización de que miles de templos ortodoxos y escuelas fueran puestas en manos de la Iglesia católica – todo un programa meecedor de las controversias en que se vio envuelto que repercuten hasta hoy día. Hacia 1939, la Iglesia ortodoxa rusa resistió todos loos ataques del stalinismo y en la actualidad se robustece con miles de nuevos integrantes y con una influencia mayúscula en el exterior del Patriarcado de Moscú.

Stalin fue responsable de persecuciones en Ucrania contra los judíos, y las depotaciones estuvieron a la orden del día. Varios millones de hebreos perecieron. Pero ha sido escasamente publicado que el cabecilla de los campos de la muerte en siberia no era otro que el cardenal católico Gregory Agagianian, quien fuera compañero de banca de Stalin en el seminario de orientación jesuita de Tiflis.

Edmund A. Walsh

Es un destacado jesuita bostoniano de origen irlandés, profesor de geopolítica y fundador, en la Universidad de Georgetown, de la School of Foreign Service (Escuela del Servicio Exterior nombre original) en 1919 – 6 años antes de que existiera el servicio exterior de EEUU como hoy lo conocemos –, pero cuyos graduados fueron pulatinamente ocupando puestos en los medios de inteligencia. Su vocación académica fermentó como resultado de su presencia en la Conferencia de Versalles en 1919. En 1922, el Jesuita Superior General Ledóchowski destinó a Walsh para negociar con el poder soviético para suministrar asistencia financiera a la labor de Joseph Stalin, consistente en mantener tranquila y bien alimentada a la población rusa.

La misión recibió el nombre de la Papal Famine Relief Mission que asignaba alguna ayuda a los menesterosos rusos pero que, en cambio, contribuyó a fortalecer la estructura financiera rusa y otro tanto a la militar. A mediados de los años veintes, Walsh recibió más tarde el encargo en el México azotado por la guerra de los católicos de conseguir la paz. Para ello él y el embajador de EEUU Morrow formularon el texto de los acuerdos entre la iglesia católica y el Estado para poner en marcha un modus operandi

A la vez, el clero católico regular emprendió el asesinato de numerosos revolucionarios y dirigentes cristeros incluyendo a los generales Álvaro Obregón y Enrique Gorostieta. En 1929, Walsh asistió al presidente Plutarco Elías Calles en la formación del Partido Nacional evolucionario (PNR) fincando cuidadosamente la seguridad de la iglesia católica y su derecho a paticipar en la política nacional.

En 1931, Walsh fue un mediador para el establecimiento de relaciones diplomáticas entre el gobierno estadounidense e Irak. Una de sus actividades sobresalientes fue la de consejero en el procedimiento seguido a los dignatarios alemanes en el Proceso de Nüremberg (1945-1946). Walsh trabajó como intérprete del valor simbólico de la actividad nacional socialista de los detenidos, pero sus intervenciones no fueron grabadas, a pesar de que los acusados utilizaban en su vestuario símbolos esotéricos.

Walsh también se aseguró que el papel de la Iglesia Católica en el desarrollo de la potencia alemana fuera extraída de los registros oficiales, y que, en cambio, se difundieran historias sobre el papel piadoso de sacerdotes católicos en los campos de concentración, Sus encuentros con cardenales, obispos y los nacional socialistas suprimieron toda mención al involucramiento de los jesuitas en la etapa fascista de la historia alemana.

Walsh asimismo influyó para que un grupo de prominentes nacionalsocialistas fueran excluidos de los Procesos de Nuremberg, sobre todo Karl Haushofer (1869-1946), que había sido el teórico geopolítico por excelencia y el arquitecto de la filosofía política nacionalsocialista. Ningun otro pensador además de Haushofer tuvo más influencia sobre Hitler en su visión europea. Pero bajo la influencia de Walsh esa influencia del geopolítico alemán perdió peso con la divulgada versión de que Karl Haushofer habría desempeñado en la Alemania de Hitler un papel político de segundo plano. 

De tal manera, Walsh abrió paso a la geopolítica de Halford Mackinder como teoría precursora de la School of Foreign Service y punto de contacto con el imperio británico para la formación del eje anglosajón que salió triunfador de la Segunda Guerra Mundial. 

La vivencia geopolítica de Estados Unidos que fue primordial para dar vida al interés geopolítico fue la necesidad que tuvo la Armada de EEUU de desplazar embarcaciones militares de San Diego al golfo de México para someter a España y arrancar la isla de Cuba de su control para que quedara bajo la soberanía estatal de EEUU.Los barcos tenían que hacer un largo viaje para llegar a las costas de Cuba y así nació la idea geopolítica de abrir un canal en Panamá.

El mayor legado de Walsh a la posteridad fue la School de Georgetown, que ha sido el semillero de líderes de Estados Unidos y otros países. Entre los graduados de la Escuela contamos al presidente Bill Clinton, al oficial mayor del presidente Obama, Denis McDonough; al oficial mayor del presidente Trump: John F. Kelly, y a los directores de la comunidad estadounidense de inteligencia (George Tenet), Lane Kirkland, líder del movimiento laborista estadounidense (AFL-CIO), y de la iglesia católica de EEUU (cardenal arzobispo John Joseph O'Connor). Entre los jefes de Estado graduados en la Escuela son mencionados el rey Abdullá, de Jordania; el rey Felipe VI de España y Gloria Macapagal-Arroyo, de Filipinas. 

Pero mientras en Estados Unidos se desarrolló a grandes pasos en un período relativamente corto como asignatura académica, universitaria, en la Universidad Nacional de México en la segunda década del siglo XX el réminen del PRI instituyó la carrera de Relaciones Internacionales. Nada que ver con la carrera del servicio exterior formada en Georgetown por el padre Walsh.  La carrera de Relaciones Internacionales de la UNAM se basa en el derecho y la historia. No toca ni con el pétalo de una rosa a la geopolítica. 

Esta deficiencia ha repercutido en la puesta en actividad de servicios de inteligencia estatales. Los que han existido hasta la fecha son instrumentos de los gobiernos para su propio beneficio. Y en el hombre de la calle y en buena parte de la clase política ignorante, domina el error metodológico de que Estado y gobierno son sinónimos, lo cual es falso. La baja calidad de la inteligencia mexicana es analizada por Jorge Torres en su libro Cisen   

Los valores de la colonia irlandesa y su interés en las migraciones latinas

Meyer ha analizado al sinarquismo como proyecto fascista para México y a la cristiada como un atrevido forcejeo por debilitar al régimen revolucionario mexicano cuando éste inauguró la tendencia incontenible a obedecer los designios imperiales en 1914 y a partir de esta fecha. El esfuerzo de los católicos de EE.UU. se limitó a apoyar la diplomacia que diera lugar al adefesio que vivimos: el modus operandi de la iglesia y el estado mexicanos en un matrimonio contra natura. 

Pasarán muchos años antes de ser evaluada en su justa dimensión la obra histórica de Jean Meyer. La iglesia católica es una ONG dedicada al manejo de las variables demográficas. Una de ellas consiste en conseguir que las migraciones de latinos a Estados Unidos lleguen a constituir una mayoría electoral que permita el ingreso de la élite irlandesa al poder estadounidense. El muro fronterizo proyectado por el presidente Trump sale al paso de ese programa. 

Y las fuerzas amadas de México que son incorporadas al sistema de defensa del área norteamericana a la sombra de la Ley de Seguridad Interior, carecen de la formación geopolítica necesaria para entender las coyunturas en que se verán implicadas.

En dos ocasiones del periodo revolucionario de México (1910- 1920) el ejército de tierra se modernizó con equipo y capacitación. Pero ni una palabra sobre la geopolítica. Los generales Arnulfo R. Gómez y Joaquín Amaro.