La Tercera Roma y el «culto de la Victoria»

07.06.2021

Se entiende por escatología teológica el estudio de lo que propone la fe a propósito del sentido último de la existencia. La escatología tiene algo de particular que nos ayuda a precisar su significado, que se impuso poco a poco desde finales del siglo XIX sobre el nombre que tenía de novisimos, a pesar de que ambos conceptos llevan a lo mismo.

Las dos iglesias cristianas nacidas en la antigûedad y desarrolladas en la Edad media, primero reunidas y después por separado, compartieron la enseñanza de los siete concilios iniciales y comunes a la iglesia latina y a la que se nutrió en la teología emanada de la filosofía clásica griega en Bizancio. Esta tradición filosófica que suele aparecer en la antigûedad confundida con la teología, acepta la trinidad lo mismo que la iglesia latina, pero cambiando la posición de los componentes trinitarios.

De tal manera, el filioque se transformó en el peldaño fundamental del cisma que separaría a la cristiandad de oriente de la de occidente. Para los ortodoxos dios padre no hace acompañar a los latinos por el hijo (filioque, también el hijo), sino que el hijo y el espíritu santo están alineados horizontalmente bajo el padre. 

Ambas corriente cristianas que son trinitarias y monoteístas. Dos palabras claves de difícil explicación. No obstante, hay una concepción teológica que ambas corrientes de la cristiandad comparten: El monoteísmo excluye las prácticas mágicas. Dios es para la ortodoxia y para la iglesia latina el único rector del mundo y el único que puede salvar al hombre.

Es interesante que antes del surgimiento de la crítica científica al pensamiento mágico, la Biblia ya proponía el monoteísmo estricto acompañado de normas morales de eficacia relativa. El milagro, la adivinación, el curanderismo y toda clase de sanación no aceptada por el poder establecido fue rechazada por el libro fundamental de la historia judía, la Biblia, que fue adoptado, habiendo sumado numerosas modificaciones inaceptables por ser contrarias al monoteísmo, por ambas corrientes cristianas.

La geopolítica y politóloga francesa Anne Pouvreau, por otro lado, que es especialista en Rusia y Turquía, nos enseña algo que apenas comienza a mencionarse en los libros de consulta en el occidente del mundo: el desenlace de lo que ocurre en el área del planeta donde está el radio de actividad de los dos países mencionados, tendrá características extraordinarias, más allá, mucho más allá de lo que estamos acostumbrados a ver o leer.

Pero lo extraordinario para la doctora Pouvreau no es de la misma clase de lo que exhiben dos autores y dos artículos últimos contenidos en el portal francés  Euro Synergies como extraordinario.

Uno se titula "La Tercera Roma y el culto a la Victoria", escrito por Vladimir Kaspets. El otro es "Escatología del conflicto ruso - turco"; artículo que procede de Netwars y eurocontinentalismo. 

Dice el primero: "Ya podemos hablar abiertamente de desarrollar una "religión cívica" en Rusia: el "culto de la Victoria", que es combinada con una «nueva ideología nacional», que está en gestación desde hace tiempo. Hay más, para algunos "nuevos estadistas" y para una parte de los comunistas, incluyendo el entorno más amplio de los «soviets», de la "URSS-2", la materia es la salvación".

La protesta que merece el «culto de la Victoria» existe y algunos piensan que remplaza... al culto a la revolución. Hay otros que piensan, al contrario, que reforzando este culto se perpetúa la « herencia soviética», convirtiendo al "culto de octubre" irrevocable... "En todo caso caso, nosotros no emitimos un juicio: que cada quien saque sus propias conclusiones. El sentido es importante, y debemos comenzar por la noción de "religión cívica".

"Deberíamos tomar eso en cuenta. Ni la sociedad civil ni la religión cívica derivarán de nosotros. Pero, ¿de qué se trata entonces? Y ¿cual es la relación con la Ortodoxia?"

Escatología del conflicto ruso turco

El 26 de noviembre de 2015 en el centro de Atenas, un grupo de protestatarios quemaron las banderas de EEUU y de Turquía en una manifestación pro-rusa. Une manifestación similar tuvo lugar en Bulgaria. Ambos países balcánicos son vecinos y adversarios históricos de Turquía, y están poblados principalmente por correligionarios de Rusia.

Los recientes acontecimientos en el Medio Oriente han aumentado los sentimientos antiturcos entre los pueblos ortodoxos cistianos en el interior del espacio bizantino: Griegos, serbios, búlgaros y rumanos. Las tensiones crecientes han conducido a mucha gente en la región y en otros países ortodoxos cristianos, incluyendo a Rusia, a referirse a las profecías de los santos ortodoxos sobre la guerra entre Rusia y Turquía.

Profecías ortodoxas

El padre Paisius de Monte Athos y muchos otros santos ortodoxos, incluyendo a Saint Cosmas d’Etolie, profetizaron que Estambul moderno volverá un día a ser ortodoxo, y muy  probablement dentro de nuestro tiempo de vida. Según la profecía, Turquía lanzará una guerra Rusia y será vencida y desmembrada.

De acuerdo con Saint Paisius, en la guerra entre Rusia y Turquía, los  turcos creerán al principio del conflicto que están por ganar, pero eso sólo conducirá a su destrucción. Los rusos se apoderarán de Constantinopla, que será entregada a Grecia.

Los santos predicen que un tercio de los turcos regresarán al sitio de donde salieron, de las profundidades de Turquía. Otro tercio se salvará con su conversión en cristianos, y el último tercio morirá en esta guerra.

La profecía más importante que circula, y que podría más fácilmente justificarse en este momento, indica que Turquía será desmantelada en tres o cuatro partes y que una de ellas se sumará a un Kurdistán independiente.

La posición de islamistas radicales

Del punto de vista de los radicales sunitas, los recientes hechos serán seguido por la Gran Guerra, en la que Rusia combatirá a los musulmanes y representará la fuerza de Dadjal (el anticristo).

Los nuevos escrutadores del futuro sostienen que el presidente islámico turco Erdogan en su lucha posible contra Rusia se opone fuertemente a Irán, y perciben a los musulmanes chiitas como herejes. Por tanto, la alianza ruso chiita es concebida por ellos como una amenaza apocalíptica.

El Imperio otomano y Turquía fueron siempre instrumentos del Dadjal y del Occidente judéocristiano o ateo, en el combate con el islam auténtico y la Ortodoxia. La conquista de Constantinopla de acuerdo con el profeta Muhamed, tendrá lugar al final de los tiempos.

Los Estados petroleros wajabitas del Golfo Pérsico tanto como los extremistas pseudo islámicos son herejes del mundo musulmán porque han aparecido con la ayuda de las potencias atlantistas. Y en tanto que heréticos combatirán al lado de Dadjal en la guerra por venir.

Desenlace

El cristianismo ortodoxo, que protagoniza esta exhibición de sus heterodoxias en las dos notas periodísticas sublimes comentadas por Euro - Synergies nos lleva a hacer votos porque la racionalidad moderna no pierda como aliado al cristianismo si alguna vez lo fue.

El Islam otomano en expansión es lo suficientemente poderoso para colarse por la brecha abierta por el pensamiento débil y consigue, en medio del silencio general cubrir el espacio que reclama al pensamiento fuerte que por fortuna siempre aparece y se agudiza en tiempos de miedo.