La última visita de Angela Merkel

27.08.2021

El presidente ruso Vladimir Putin va reunirse con la canciller alemana Angela Merkel y esta sin duda será la última reunión en la que participará esta última, pues abandonará este cargo en otoño.

Putin siempre ha sentido mucha simpatía por Alemania, ya que conoce personalmente este país y domina su idioma. Además, Alemania esta llamada a desempeñar un papel geopolítico importante en la construcción de una Gran Europa que se extienda desde Dublín hasta Vladivostok, principalmente porque Alemania es el epicentro económico europeo del mismo modo que Francia, después de la Segunda Guerra Mundial y sobre todo con De Gaulle, se convirtió en la principal impulsora de una política europea soberana. Fue de esta alianza franco-alemana que surgió la idea de crear una Europa unificada que sería muy diferente a lo que sucedió después: sus arquitectos esperaban que Europa se convirtiera en un polo autónomo de un mundo multipolar y que fuera independiente tanto de Rusia como de los EE.UU., aunque manteniendo relaciones amistosas con ambas potencias. Europa no ha dependido de Rusia durante los últimos treinta años, pero su dependencia de los Estados Unidos se ha incrementado exponencialmente, por lo que es incapaz de convertirse en un polo soberano y ha terminado por transformarse en un territorio ocupado militarmente por los estadounidenses. Cualquier intento de ejercer su libre albedrío es obstaculizado por los obedientes lacayos de los Estados Unidos, especialmente los que se encuentran en Europa del Este, quienes se deshicieron de Rusia solo para someterse a los dictados de Washington. Por lo tanto, no quieren crear una Europa soberana y simplemente se dedican a interponerse en su camino.

Todo esto ha paralizado indefinidamente la creación de una Europa soberana franco-alemana y ha producido un gran malentendido del cual la Alemania de Merkel es sin duda una de sus víctimas…

Es interesante que durante la primera década del 2000, cuando Estados Unidos invadió Irak, esta Europa soberana, representada por el canciller alemán Gerhard Schröder y el presidente francés Jacques Chirac, rechazó la unipolaridad e intentó crear un eje París-Berlín-Moscú que era muy prometedor y que hubiera dado nacimiento a la multipolaridad. En ese momento Alemania casi eligió al liberal keynesiano Oscar Lafontaine, el maestro de la conocida Sarah Wagenknecht, mientras que Chirac decía abiertamente que era necesario practicar la política soberana De Gaulle. Por otro lado, la Rusia de Putin intentó darle a todo esto una dimensión euroasiática.

Ante semejantes acontecimientos Washington tembló de miedo y vio tambalearse la hegemonía globalista liberal que había construido. Estados Unidos empleó todo su poder en intentar neutralizar esta amenaza multipolar y en debilitar cualquier intento de crear un continentalismo europeo que fuera amistoso con el eurasianismo ruso. Merkel sustituyó a Schröder (este último trabaja ahora para Gazprom) y Sarkozy a Chirac. Lafontaine y Merkel giraron hacia el liberalismo y Sarkozy no era más que una parodia del gaullismo. Y así fue como se desbarato el eje París-Berlín-Moscú y de ese modo se retrasó la construcción de una Europa soberana.

No obstante, Merkel no ha sido una mala canciller a pesar de todo su atlantismo. Por supuesto, siempre se ha puesto del lado de los Estados Unidos en los momentos más importantes, pero ha intentado de todas las maneras posibles mejorar las relaciones con Rusia. El Nord Stream 2 no hubiera sido construido sin su apoyo y este proyecto tiene una gran importancia para Alemania. A Washington esto no le interesa y considera que los países europeos no son ni socios o aliados, sino marionetas que deben hacer todo lo que se les ordena.

Angela Merkel comprendió esto a la perfección y lo aceptó. Sin embargo… en su interior existen algo de la verdadera alma alemana y quizás hasta prusiana: los alemanes no son un pueblo que pueda ser gobernado como esclavos y es por eso que Frau Merkel trata de forma especial a Rusia, simpatizando con el continentalismo y hasta con el eurasianismo. Claro, Angela Merkel oculta de forma permanente estas simpatías.

Esta última reunión con Putin sin duda será una despedida a su política que poco tuvo que ver con la de Schröder. Aunque todo pudo haber sido peor y es muy probable que en Alemania llegue al poder alguien mucho más atlantista, debemos recordar que el alma alemana es muy complicada y es posible que acontezca otra sorpresa.

Esta visita final de Angela Merkel coincide con la finalización del Nord Stream 2. Por supuesto, ella no ha defendido la creación de una Europa soberana, pero ha permitido que se den algunos pasos, uno de los cuales es la autarquía energética.

Y con ello le damos la despedida.

Traducción de Juan Gabriel Caro Rivera