Libia, ¿El “Irak” de David Cameron?, informe incriminatorio tritura a otro belicista

17.10.2016

El anterior primer ministro de Reino Unido (RU), David Cameron es coherente en sólo una cosa: Saltar del barco cuando la situación se pone difícil. Anunció su dimisión justo después del referéndum del 23 de julio en que RU por muy poca diferencia votó por abandonar la UE, un referéndum en que inútilmente había llamado a la calma de los “Little Englanders” (pequeños ingleses) de derechas, en vez de hacerles frente.

Perdió. El resultado que se avecina es la catástrofe financiera y la perspectiva de desenmarañar 43 años de legislaciones (RU se unió a la entonces Comunidad Económica Europea el 1 de enero de 1973). Ninguna estructura fue puesta en marcha para que un departamento gubernamental dirija las enormidades legales y burocráticas si el voto por abandonar prevalece. Todavía no hay nada.

Cameron, sin embargo, se comprometió a estar como parlamentario hasta las elecciones generales de 2020, prometiendo pomposamente: “Haré todo lo que pueda en el futuro para ayudar a que este gran país sea exitoso”, dijo de la pequeña isla de Europa, que potencialmente, él había hundido, y ahora está aislada y ridiculizada por sectores de sus vecinos continentales; con el sonido de las puertas comerciales  metafóricamente cerrándose al otro lado del canal de Inglaterra [Canal de la Mancha].

David Cameron ha saltado de nuevo, dimitiendo inesperada e inmediatamente como parlamentario el lunes 12 de septiembre de 2016, dando la impresión de que él no estaba de acuerdo con ciertas políticas de su (inelecta) sucesora, Theresa May. Él declaró: “Obviamente tengo mis propios puntos de vista sobre ciertos temas… Como anterior primer ministro, es muy difícil sentarse como un diputado sin más y no ser un enorme desvío y distracción de lo que el gobierno está haciendo. No quiero ser esa distracción”. Menudo ego.

A lo largo de las décadas, por supuesto, la Casa del Parlamento ha estado plagada de anteriores primeros ministros y viceprimeros ministros que han permanecido como parlamentarios de su distrito electoral sin ser una “distracción”.

Acusación devastadora

Al día siguiente, la razón real para su decisión pareció obvia. El Comité Selecto de Asuntos Exteriores del Parlamento hizo pública sus devastadores hallazgos sobre la mano de Cameron en acciones que resultaron en la casi destrucción de Libia, contribuyendo a la migración sin precedentes de aquellos que huían al RU y disfrutaban de sus “liberaciones”, creando más ataques posteriores en occidente, e hinchando al daesh y otras facciones terroristas.

“Cameron culpado por el ascenso del daesh”, vociferó el titular de The Times, añadiendo: “Investigación incriminatoria sobre Libia apunta al anterior primer ministro”. The Guardian opinó: “Parlamentarios condenan a Cameron sobre la debacle de Libia”, y: “Los errores hicieron que el país ‘se convirtiera en Estado fallido y llevó al crecimiento del daesh’”.

The Independent: “El legado libio tóxico de Cameron”, con: “anterior primer ministro acusado por el colapso en una guerra civil, el ascenso del daesh y la migración masiva a Europa en veredicto mordaz de la investigación” y “Cameron ignoró las lecciones de Irak y Afganistán…”.

The Independent seleccionó: “Legado sangriento de Cameron: Informe incriminatorio acusa al ex-primer ministro por el daesh en Libia”.

No es de extrañar que él se dejara caer por la borda.

El informe es diezmador. El Comité Selecto de Asuntos Exteriores concluye: “A través de su toma de decisiones en el Consejo de Seguridad Nacional, el anterior primer ministro, David Cameron fue el responsable último por el fracaso en desarrollar una estrategia libia coherente”.

Los desastres que llevaron a ese veredicto final incluyen la intervención de RU estando basada en la “suposición errónea” de una “comprensión incompleta” de la situación sobre el terreno, con Cameron saltando de una intervención limitada a una: “Política oportunista de cambio de régimen (enteramente ilegal)”, basada en “inteligencia inadecuada”.

Una vez que Gadafi había sido asesinado de manera horrenda, resultante del asalto a su país: “…falló en desarrollar una estrategia coherente… había conducido al colapso político y económico, a la guerra interna, a la crisis humanitaria y al ascenso del Estado Islámico (daesh) en el norte de África”.

Tras su muerte, el cuerpo de Gadafi, con el de su hijo, Mutassim, fue puesto en el suelo de un almacén de carne en Misrata (“I”, 14 de septiembre de 2016).

“Llegamos, vimos, murió”, dijo la entonces Secretaria de Estado, Hillary Clinton, a los medios de comunicación con un repique de risa (1). Justo menos de un año más tarde, el embajador de los EEUU, Christopher Stevens y tres funcionarios de EEUU fueron asesinados en Benghazi. Momento de retribución por sus palabras, ¿pagado con el objetivo obvio?

Muamar Gadafi, su hijo Mutassim y su anterior ministro de Defensa fueron enterrados supuestamente en tumbas sin marcas en el desierto, de manera secreta, antes del amanecer del 25 de octubre de 2011. La impactante serie de acontecimientos revela mucho de la “nueva Libia” y las manos manchadas de sangre del gobierno británico dirigido por Cameron.

Las manos entrometidas de RU estuvieron involucradas desde el principio. Francia, Líbano, y RU, apoyadas por los EEUU, propusieron la resolución 1973 del Consejo de Seguridad de la ONU.

RU fue el segundo país, después de Francia, en instar a una “zona de exclusión aérea” sobre Libia para: “Usar todas las medidas necesarias” con que prevenir ataques sobre civiles. “Ni se autorizó explícitamente el despliegue de fuerzas terrestres, ni se abordó la cuestión de cambio de régimen o una reconstrucción post-conflicto”, recuerda el Comité.

Es más: “Francia llevó a la comunidad internacional de antemano el caso para la intervención militar en Libia… la política de RU siguió las decisiones tomadas en Francia”. El anterior embajador en la OTAN, Ivo Daalder, confirmó al Comité: “Cameron y Sarkozy fueron líderes indisputados en términos de hacer algo”. (Énfasis añadido).

Los EEUU fueron entonces “decisivos al extender los términos de la resolución” hasta incluso una “zona de exclusión terrestre” y “asumió autoridad para atacar a todas las redes de mando y comunicaciones del gobierno libio”.

Ignorancia institucional

El 19 de marzo de 2011, una “coalición” de 19 naciones pasó de una “zona de exclusión aérea” a una zona de fuego a discreción y se embarcaron en una guerra relámpago sobre una nación de unos 6.103.000 habitantes (a cifras de 2011).

Todo esto a pesar de la revelación al Comité por el anterior embajador de RU en Libia, Sir Dominic Asquith, de que la base de inteligencia sobre lo que realmente estaba ocurriendo en el país: “…bien puede haber sido menos que ideal”.

El profesor George Joffe, renombrado experto en oriente medio y norte de África, indicó: “la comprensión relativamente limitada de los acontecimientos” y que: “La gente no se había molestado realmente en monitorizar de cerca lo que estaba ocurriendo”. 

La analista Alison Pargeter: “Expresó su conmoción por la falta de conocimiento en Whitehall de la ‘historia y complejidades regionales’ de Libia”. [Whitehall es una calle en Londres donde se encuentra el Parlamento y la mayoría de ministerios].

Increíblemente Whitehall pareció haber estado cerca de la ignorancia total hasta el punto de que la “rebelión” puede haber sido un relativamente pequeño grupo de extremistas islámicos.

El anterior Jefe del personal de defensa, Lord Richards, aparentemente no fue consciente de que, Abdelhakim Belhadj y otros miembros conectados con Al Qaeda del Grupo de Combate Islámico Libio estaban involucrados. “Era un área gris”, dijo. Sim embargo: “Un quórum de libios respetables estuvieron afirmando al ministerio de exteriores” que el islam militante no se beneficiaría de la rebelión. “Con el beneficio de la retrospectiva, aquello fue ilusión como mucho”, concluyó su señoría.

“La posibilidad de que grupos extremistas militantes intentarían beneficiarse de la rebelión no debería haber sido el terreno de la retrospectiva. Las conexiones militantes con grupos extremistas militantes transnacionales eran conocidos antes de 2011, porque muchos libios habían participado en la insurgencia iraquí y en Afganistán con al-Qaeda”, comentó el Comité. (Énfasis añadido).

Irak reconsiderada. En aquella época eran los “respetables” Ahmed Chalabi, Iyad Allawi y otros de su clase, los que vendían un paquete de mentiras a los aparentemente siempre crédulos e ingenuos supremos del ministerio de exteriores. 

Mucha de la retórica amenazante de Muamar Gadafi fue hecha por William Hague, secretario de exteriores en ese tiempo, y por Liam Fox, el entonces secretario de defensa. El Comité señaló que: “A pesar de su retórica, la proposición de que Muamar Gadafi habría ordenado la masacre de civiles en Bengazi no estaba apoyada por las evidencias disponibles”.

Es más, dos días antes de la masacre nacional del 19: “El 17 de marzo de 2011, Muamar Gadafi anunció a los rebeldes en Bengasi, ‘dejen sus armas, exactamente como hicieron sus hermanos en Ajdabiya y otros lugares. Ellos dejaron sus armas y están seguros. Nunca les perseguiremos en absoluto’”.

La subsiguiente investigación reveló que cuando las fuerzas de Gadafi retomaron Ajdabiya en febrero de 2011, no atacaron a los civiles. “Muamar Gadafi también intentó apaciguar a los manifestantes en Bengasi con una oferta de ayudas al desarrollo antes de desplegar las tropas finalmente”.

El profesor Joffe coincidía en que las palabras de Gadafi estuvieron históricamente en desacuerdo con sus hechos: “Si retroceden a los bombardeos americanos en la década de 1980 de Bengasi y Trípoli, más que intentar quitar las amenazas al régimen en el este, en Cirenaica, Gadafi pasó 6 meses intentando pacificar a las tribus allí localizadas. La evidencia es que él era bien consciente de la inseguridad de partes del país y de la improbabilidad (de que un asalto militar fuera la respuesta). Por tanto, el habría sido muy cuidadoso en la respuesta real… el terror de la masacre de civiles fue enormemente exagerada”.

En junio de 2011, una investigación de Amnistía Internacional no pudo encontrar pruebas que corroborasen las violaciones masivas de derechos humanos por las tropas del gobierno pero encontraron que: “Los rebeldes en Bengasi hicieron falsas afirmaciones y fabricaron pruebas” y que: “Mucha cobertura mediática occidental tiene desde ha presentado desde el comienzo una visión muy parcial de la lógica de los acontecimientos…”

Condenación: Ayuda al daesh

El Comité escribió de manera incriminatoria:

“No hemos visto ninguna evidencia de que el gobierno de RU llevara a cabo un análisis apropiado de la naturaleza de la rebelión en Libia. Puede ser que el gobierno de RU fuera incapaz de analizar la naturaleza de la rebelión en Libia debido a inteligencia incompleta e insuficiente percepción institucional y que se viera envuelto en los acontecimientos que se desarrollaron”.

“No pudo verificarse la amenaza real a los civiles representada por el régimen de Gadafi; tomó selectivamente elementos de la retórica de Muamar Gadafi como valores aparentes; y falló al identificar los elementos islamistas extremistas en la rebelión. La estrategia de RU estuvo fundada en suposiciones erróneas y en una comprensión incompleta de evidencias”.

Es más: “El despliegue de los activos aéreos de la coalición cambiaron el equilibrio militar en la guerra civil libia en favor de los rebeldes”, con: “el desempeño de combate de las fuerzas terrestres rebeldes aumentadas por personal e inteligencia proporcionada por Estados tales como RU, Francia, Turquía, Qatar y los Emiratos Árabes Unidos”. Lord Richards informó que RU “tenía algunas personas enclavadas” con las fuerzas rebeldes.

Armas y tanques fueron también provistos a los rebeldes por miembros de la “coalición” en infracción de la Resolución 1973.

¿Fue el objetivo del asalto, el cambio de régimen o la protección de civiles? Lord Richard dijo: “Una cosa se transformó casi inevitablemente en la otra”.

El Comité resumió: “La intervención de RU en libia fue reactiva y no constaba de una acción en busca de un objetivo estratégico. Esto significó que una intervención limitada para proteger a civiles derivó a una política de cambio de régimen por medios militares” (énfasis añadido).

El gobierno de RU encabezado por Cameron se había “enfocado exclusivamente en la intervención militar”, bajo el Consejo de Seguridad Nacional, un Gabinete del Comité creado por David Cameron.

La observación final del Comité es:

“Indicamos el papel decisivo del anterior primer ministro, David Cameron cuando  el Consejo de Seguridad Nacional discutió la intervención en Libia. También indicamos que Lord Richards implícitamente se separó por sí mismo de esa decisión en su testimonio oral para esta investigación. El gobierno debe encargar una revisión independiente de la operación del Consejo de Seguridad Nacional… debería ser informado por las conclusiones de la investigación de Irak y examinar si las debilidades en la toma de decisiones gubernamental en relación a la intervención de Irak en 2003 han sido dirigidas por la recomendación del Consejo de Seguridad Nacional”.

Cameron dijo que él quería ser “Heredero de Blair”, parece que ha terminado justo así, cual animador esencial para la matanza de un líder soberano, la mayoría de su familia, del gobierno, y la destrucción de una nación.

“Muamar Gadafi heredó una de las naciones más pobres en África. Sin embargo, para el momento en que fue asesinado, Libia era incuestionablemente la nación más próspera de África. Libia tenía el PIB per cápita más alto así como la esperanza de vida en África y menos gente vivía por debajo de la línea de pobreza que en Holanda. Los libios no solamente disfrutaban de sanidad gratis y educación gratis, también disfrutaban de electricidad gratis y préstamos sin intereses. El precio del petróleo rondaba los 0,14 dólares por litro y 40 rebanadas de pan costaban justo 0,15 dólares. En consecuencia, la ONU señaló a Libia como el país número 53 del mundo en desarrollo humano” (2).

Nota final: David Cameron saltó del barco aún por tercera vez, rechazó dar pruebas al Comité Selecto de Asuntos Exteriores.

El texto completo de los hallazgos del Comité:
http://www.publications.parliament.uk/pa/cm201617/cmselect/cmfaff/119/11905.htm#_idTextAnchor023

1. http://www.cbsnews.com/news/clinton-on-qaddafi-we-came-we-saw-he-died/

2. http://www.countercurrents.org/chengu120113.htm