Que prevalezcan la lógica y el sentido común

18.02.2019

La manipulación mediática  hace más daño que la bomba atómica porque destruye cerebros.
Noam Chomsky

Es perfectamente comprensible que la manipulación mediática (que no por torpe y burda deja de ser efectiva en algunos extractos de la población)  logra  confundir  sobre lo que realmente  acontece hoy en Venezuela. Por tal razón nos ha parecido prudente y oportuno, y en abono a la verdad, recordar las principales proclamas de quienes desde su génesis histórica las convirtieron  en doctrinas. Doctrinas  que se manifiestan con inusitada fuerza cuando un país situado al sur del Rio Bravo o Grande decide transitar por caminos propios, libre de ataduras políticas y económicas. Recordemos aquella frase de América para los Americanos  (la anglosajona por supuesto). Luego vino lo del Destino Manifiesto, una  especie de Mandato Divino, que les legó no solo una parte sino todo un continente, lo que fue afirmado de manera diáfana e inequívoca   por el entonces Presidente de los Estados Unidos William Taft  (1909- 1913) quien dijo, sin tapujos, lo siguiente: No está lejano el día en que tres banderas  de barras y estrellas  señalen en tres sitios equidistantes la extensión de nuestro territorio: una en el polo norte, otra en el Canal de Panamá  y la tercera en el Polo Sur. Todo el hemisferio será nuestro, de hecho como, en virtud de nuestra superioridad racial ya es nuestro moralmente.

Esto que pareciera cosa de un pasado, sigue presente y constituye el principal pilar de la política de la potencia del norte hacia el resto de los países del continente. La que en su esencia no ha cambiado, al margen de las variadas estrategias y sofisticadas modalidades que se utilizan para el mismo fin: anexiones, invasiones, golpes de Estado que instauraron dictaduras genocidas, asesinato de líderes y gobernantes, acosos económicos, endeudamientos que subordinan, control de medios informativos, judicialización de la política con fines descalificadores y todo aquello que contribuya a mantener a los países de la región como su patio trasero, a afianzar  sus intereses geopolíticos y garantizarle el suministro de recursos naturales  bajo las condiciones que imponga con el uso de la fuerza.          

De ahí que el propósito de sus intervenciones en nombre de cínicas afirmaciones de democracia y derechos humanos, ha sido siempre el mismo: interrumpir todo proceso tendiente a disminuir o eliminar ese dominio camuflado en ese Destino Manifiesto que no se sabe aún si les fue otorgado por  dioses o demonios.

Pero, como dice un buen amigo, así lo determinó la historia, que tengamos que compartir espacios continentales con una nación convertida en imperio, conformada por gente  proveniente de la Europa anglosajona, con arraigada mentalidad de superioridad racial , diferente cultura y prácticas religiosas. A todo eso (de tener ese vecino que se comporta con soberbia y prepotencia) se le suma lo que nos dejó la época colonial: poderosas oligarquías sumisas y alineadas a los intereses imperiales.

Esta ha sido y sigue siendo la realidad de una América Latina y Caribeña, que a pesar de las adversidades mantiene asidas y desplegadas sus propias banderas de emancipación. Banderas que, en las diferencias, representan una identidad única en la que convergen razones geográficas e históricas amalgamadas en ese ADN latinoamericano y caribeño que se comparte con los pueblos originarios. De procesos que a pesar de los avances y retrocesos no se detienen debido a las fuertes convicciones y a un optimismo histórico que alimenta perseverancias que se  constatan cuando vemos que a pesar de los reiterados intentos de destruir a la  Venezuela Bolivariana, que se da desde el arribo al poder  del Presidente Hugo Chavez , esta resiste. Que a pesar de las acciones criminales que le restan capacidades  y protagonismos  al país, diezmando su economía  con el consiguiente sufrimiento  de su pueblo, Venezuela  avanza en su proyecto transformador de construir un país socialmente justo, económicamente libre y políticamente soberano.  Que a pesar de los  encantamientos y hechizos producidos por una monolítica propaganda que ha venido embrollando la realidad venezolana haciéndola aparecer  como lo contrario  de lo que es  o bien ocultándola, en contraposición de la lógica y el sentido común,  la verdad aflora y sus mentiras  quedarán en la historia como falsificaciones, casi esquizofrénicas, de los hechos.

Frente a los encantamientos y los hechizos, que prevalezcan la lógica y el sentido común.