Resultados preliminares de las elecciones en Estados Unidos: Aumenta el enfrentamiento

05.11.2020

Traducción de Juan Gabriel Caro Rivera

Las elecciones presidenciales se llevaron a cabo en los Estados Unidos el 3 de noviembre. Como era de esperar, debido al factor de la votación por correo, el anuncio de los resultados se retrasó. Los gobernadores de tres Estados clave (Wisconsin, Michigan y Pensilvania), de los que, según los analistas, depende en gran medida el resultado de las elecciones, debido a la gran cantidad de votantes por correo, anunciarán los resultados electorales solo en los días siguientes.

Las elecciones demuestran el alto grado de polarización de la sociedad estadounidense: el actual presidente Donald Trump y su rival, el demócrata Joe Biden, están casi a la par en el conteo en términos de número de electores. Entonces, según Associated Press, en este momento (13:00 hora de Moscú) Joe Biden tiene 238 votos electorales en su bolsillo, mientras que Donald Trump tiene 213. Estos son los votos de los Estados donde el conteo de votos ya se ha completado, o donde la brecha en favor de uno de los candidatos frente a el otro es demasiado grande. Para ganar se necesita obtener 270 votos electorales.

Recordemos que las elecciones presidenciales de Estados Unidos no son directas. El presidente es elegido por el colegio electoral estatal. Cada Estado tiene un cierto número de electores: desde 55 en California, hasta 3 en Montana, Alaska, Vermont, Delaware, Wyoming, Dakota del Sur y Dakota del Norte. El candidato por el que voten más residentes del Estado recibirá los votos electorales. Las excepciones son los Estados de Maine y Nebraska. Allí, el ganador del voto estatal recibe dos votos electorales. Los electores restantes se distribuyen en proporción a los resultados de las votaciones en las circunscripciones en las que se celebran las elecciones al Congreso. 

Geopolítica nacional: tierra contra mar

Un examen detenido del mapa electoral estadounidense confirma la conclusión anterior: los residentes de los centros cosmopolitas de las costas atlántica occidental, pacífica y oriental de los Estados Unidos votan por los demócratas, Biden y su agenda liberal-globalista. Al mismo tiempo, las posiciones de Biden son más fuertes en el norte de la costa atlántica, mientras que, al sur de Virginia, en el sur tradicionalmente considerado patriarcal, Trump y Biden están casi a la par.

Por el contrario, los Estados del Heartland estadounidense apoyaron principalmente a Trump, como en 2016. El Estado más "Trumpista" en este momento es Virginia Occidental. Más del 68% de los votantes votaron por Trump, mientras que solo el 29% de los votantes de la antigua región minera de los Apalaches, que ha estado deprimida durante mucho tiempo, votaron por Biden. En contraste, en California, con sus playas, Silicon Valley, Hollywood, los migrantes mexicanos y el San Francisco gay, Trump solo tiene el 32%. La única excepción es el Vermont liberal, que está representado en el Senado por el notorio Bernie Sanders y el área metropolitana de Columbia.

El "pantano de Washington" de funcionarios federales, clérigos del Congreso y del Senado; y la población común predominantemente negra de la ciudad de Washington le dio a Joe Biden una ventaja fenomenal: 93% del voto popular y tres votos electorales. En 2016, Hillary Clinton mostró resultados similares en la capital.

Como en 2016, el enfrentamiento se repite: la América continental tradicionalista versus la cosmopolita América de las costas. El enfrentamiento geopolítico entre Tierra y Mar se está produciendo dentro de los Estados Unidos.

Aritmética postelectoral

En general, de momento el mapa electoral de 2020 casi coincide con el mapa de 2016, cuando ganó Donald Trump. La excepción es Arizona, tradicionalmente republicana. Esta vez el Estado es para Joe Biden. 

De aquellos Estados donde aún no se ha completado el recuento de votos, Joe Biden tiene la oportunidad de obtener votos electorales a expensas de Nevada - 6 votos, a expensas de Hawaii - 4 votos. Hasta ahora, Trump lidera la cuenta en Georgia, Carolina del Norte, Michigan, Alaska y Pensilvania. En Wisconsin, solo existe un pequeño margen de 10,000 votos para Biden.

Si esta distribución estatal continúa, entonces Biden eventualmente obtendrá 258 votos electorales, y Trump - 283. Sin embargo, si Biden está por delante de Trump en uno de los cuatro Estados no contados, donde Trump todavía está a la cabeza, el candidato demócrata ganará las elecciones. Por otro lado, Trump también tiene la oportunidad de recuperar el liderazgo, al menos en Wisconsin. 

Juego sucio

Al mismo tiempo, los medios estadounidenses, en su mayoría simpatizantes de los demócratas, están haciendo todo lo posible para crear la impresión de que Biden está ganando las elecciones. Por ejemplo, Google, según datos de Associated Press, "otorgó" los votos electorales de Arizona a Biden con solo el 80% de los votos y una ventaja del 5% sobre Trump. Aunque los electores de Georgia, al contar el 94% de los votos y el liderazgo de Trump del 2%, no cuentan como titular.

La decisión de los gobernadores de Wisconsin, Michigan y Pensilvania de extender el conteo de votos por varios días también tiene como objetivo dar al público la impresión de la victoria de Joe Biden.

En estos tres Estados, Trump estuvo a la cabeza en el conteo de votos hasta hace poco. En Wisconsin, después de calcular el 95%, Biden se adelantó ligeramente (en un 0,3%), aunque Trump estaba anteriormente a la cabeza. En Pensilvania, Trump está un 10% por delante de Biden al contar el 64% de los votos. Trump ganó en estos Estados en 2016 y tiene muchas posibilidades de repetir este resultado en 2020. Además, en 2016, Trump ganó cada uno de estos Estados con un margen de menos del 1%. Ahora su liderazgo parece más seguro.

Sin embargo, los gobernadores de los tres Estados son demócratas. Dos de ellos, Gretchen Whitmer (Michigan) y Tony Evers (Wisconsin), se unieron a una coalición de 11 gobernadores liberales en vísperas de las elecciones, que declararon a Trump una amenaza para la democracia (1). Es posible que intenten utilizar todas las herramientas posibles, incluida la manipulación y la votación por correo directo, para evitar que Trump gane.

Revolución de color

Después de la aparición de los primeros resultados electorales, tanto Donald Trump como Joe Biden declararon su victoria. Cada uno acusa al otro de intentar falsificar elecciones. Entonces, en su "Twitter", Trump escribió que los demócratas pretenden "robarse las elecciones". 

Posteriormente, durante un discurso en la Casa Blanca, Trump reiteró su victoria en las elecciones. Acusó a los demócratas de retrasar artificialmente el anuncio de los resultados e intentar plantar papeletas. El presidente de Estados Unidos también anunció que tiene la intención de resolver el tema a través de la Corte Suprema:

“Esta es una gran estafa en nuestro país. Queremos que la ley se utilice correctamente. Entonces iremos a la Corte Suprema de Estados Unidos. Queremos que termine toda la votación. No queremos que los demócratas encuentren nuevas boletas a las 4 am y las agreguen a la lista”, dijo Trump.

La sede de Biden, a su vez, acusó a Trump de intentar interferir con el conteo de todas las papeletas. Representantes del candidato demócrata también anunciaron su intención de defender sus intereses en los tribunales. Así, la situación en el país se desarrolla de acuerdo al escenario de duro enfrentamiento y el uso de mecanismos de guerra.

Al mismo tiempo, es muy probable que los demócratas también intenten iniciar disturbios, utilizando las protestas callejeras como mecanismo de presión. Exigirán reconocer la victoria de Biden y crear una imagen de "descontento general" frente a Trump. Los medios convencerán a la audiencia de que Trump está robando la victoria de Biden y se está entrometiendo ilegalmente en el proceso electoral.

Los grupos de Black Lives Matter y Antifa, financiados por Soros, en los Estados costeros y Washington, donde una abrumadora mayoría votó en contra de Trump, jugarán un papel activo. Se debe esperar una presión física directa sobre la Corte Suprema si se trata de Trump.

Los resultados de la votación de Washington también muestran que el Estado profundo estadounidense, la mayoría de los funcionarios federales que residen en la capital estadounidense, es anti-Trump. Es muy probable que los demócratas intenten utilizar este recurso para fomentar una "revolución de color" en los Estados. 

Si Trump logra defender la victoria a la que ahora se encamina, los demócratas usarán las protestas y sus posiciones en el Congreso para deslegitimarlo durante la próxima legislatura.

Si la estrategia de la "revolución del color", la manipulación de la opinión pública y las falsificaciones llevan a la victoria de Biden, entonces los partidarios de Trump enfrentarán al menos la condena pública y, como máximo, represalias: despidos, casos criminales y linchamientos por parte de las multitudes.

En cualquier caso, la mitad de la sociedad estadounidense considerará los resultados electorales injustos y el presidente electo un usurpador. El ganador no podrá restaurar la unidad de la sociedad estadounidense.

Implicaciones geopolíticas

Si la suerte resulta estar del lado de Trump, para Estados Unidos significará el triunfo final de una visión nacionalista y realista de Estados Unidos y su lugar en el mundo. Estados Unidos continuará su estrategia de dura competencia con otros centros de poder (principalmente China y Rusia) por el liderazgo mundial.

La victoria de Biden significaría un regreso a la agenda globalista. Biden también buscará mantener el liderazgo estadounidense, pero como la vanguardia de la globalización, que apunta a acabar con cualquier alternativa a un orden mundial unipolar.

Como señaló Alexander Dugin anteriormente, “esto conduce a una nueva diferencia en la actitud de Trump y Biden hacia los polos alternativos de la multipolaridad. Para Trump, son rivales y enemigos relativos (que, en determinadas circunstancias, pueden convertirse en potencias neutrales o incluso en aliados y "amigos". Para Biden, son enemigos absolutos, “enemigos de una sociedad abierta” (K. Popper), que deben ser destruidos, porque de lo contrario destruirán el globalismo y la hegemonía liberal, “relativizándolo en el espacio y el tiempo”. Trump puede iniciar guerras regionales (aunque aún no ha iniciado una). La victoria de Biden amenaza con un conflicto global (2).

Notas:

1. https://katehon.com/ru/article/shtaty-soedinennye-gosudarstva-i-ih-ideologii

2. https://katehon.com/ru/article/geopoliticheskie-posledstviya-predstoyashchih-amerikanskih-vyborov