Ver las viejas doctrinas con nuevos ojos

26.02.2019

Hay que mirar a las viejas doctrinas geopolíticas con ojos nuevos. Como es el caso de la “Doctrina Monroe”, puesta en uso por el presidente norteamericano que le presta su nombre, en 1823.

La misma fue modificada y mejorada con la del “Gran Garrote”, impulsada por otro presidente de ese país, pero de nombre Teddy Roosevelt.

Otro presidente, el Nro 45 la saca del desván de la historia y lo pone en funcionamiento, nuevamente. El problema es que Venezuela, la que fue el terreno de aplicación, a principios del siglo XX, no es la misma. Tampoco, el mundo que la rodea.

En aquella lejana ocasión, a raíz del bloqueo naval de Venezuela por potencias europeas, los EEUU establecieron que si un país europeo amenazaba los derechos o propiedades de ciudadanos o empresas estadounidenses, el gobierno estadounidense estaba obligado a intervenir en los asuntos de ese país para "reordenarlo".

Hoy, los EEUU, también, ven amenazada los derechos de propiedad de sus empresas. Recientemente, un juez federal de los EEUU autorizó la incautación Citgo Petroleum Corporation, propiedad de Petróleos de Venezuela, S.A., para cumplir con pagos pendientes por parte del gobierno venezolano.

Pero, esta vez, la flota europea que las amenaza no la manda el Kaiser Guillermo II, sino la China de Xi Jimping. Pues, como lo ha afirmado la vicepresidenta venezolana, Delcy Rodríguez: "todo el petróleo que China necesita Venezuela lo tiene".

Para colmo de males, la Venezuela de hoy o es la débil republiqueta de aquellos días. Y, aunque siga siendo una republiqueta. Hoy, cuenta con el apoyo de un socio geopolítico de peso: Rusia.

Así, como están las cosas. Esta vez, la película podría tener otro final. Por ejemplo, que la republiqueta venezolana se mantuviera, pese a los esfuerzos de bajarla a garrotazos y que los chinos se salgan con la suya. Para regocijo de Vladimir y para la bronca de Donald.