Viaje del Doctor Barrios a Irán (1ª parte)

11.03.2019

La visita del Dr. Barrios a la República Islámica de Irán marca un antes y un después en materia de acercamiento de la cultura latinoamericana y la cultura revolucionaria del islam. La cultura y su relación con la dimensión espiritual es vista como la base de los procesos que se viven en Latinoamérica entre la tensión de su independencia o colonización, y esta magnífica República Islámica que cumplió altiva y en forma deslumbrante, con millones marchando bajo la nieve y la lluvia a lo largo de todo el país, sus cuarenta años de madurez y estabilidad necesarias para la etapa grande que se avisora por delante.

La razón de este hito marcado por la presencia del intelectual argentino en Irán, radica en que el Dr. Barrios es un fiel exponente de la Latinoamérica profunda que hunde históricamente sus raíces en la más genuina identidad de las tierras de la raza cósmica. Una raza que ha sido, hasta cierto punto, amalgamada principalmente por el cristianismo -que no se agota en los abusos y matanzas que algunos desarrollaron con avidez para quedarse con las riquezas de este maravilloso lugar del planeta-, sino que también convivieron y dejaron su huella hasta hoy en día, auténticos cristianos y seres humanos que realmente se esmeraron por enseñar, pero también aprender, por convivir y crecer. Es de una gran inspiración y esperanza descubrir que la senda de estos hombres y mujeres de una fe más auténtica es la que Dios ilumina y hace fructificar para bien de los pueblos y los castigados de siempre. Otro factor que une es la lengua que es mucho más que un conjunto accidental de símbolos y construcciones semánticas y gramaticales, así como el territorio, el mestizaje y el enemigo común.

La raza cósmica de Vasconcelos, la quinta raza universal, mestiza, americana, amalgama una mirada definitivamente diferente y única, abierta, porosa, sin reservas, natural, mas virgen, menos contaminada, humilde y sedienta de justicia. El Dr. Barrios trajo eso aires a la República Islámica tan acostumbrada a soportar -segura y sin mayores problemas -, las acusaciones injustas de sus encarnizados enemigos. Esta vez, al fin, quien les hablaba era un inesperado amigo y admirador, muy original. Ocurrió más de lo esperado, Barrios cautivó a los iraníes que escuchaban los aires frescos de una visión latinoamericana tan llena de oportunidades como su territorio está lleno de vida y recursos vitales para la humanidad. Claro que no solo los sabidos recursos naturales yacen en este territorio a modo de reserva planetaria (tiene para dar mucho más allá de sí misma, de ahí que sea geografía de tensión y conflicto donde se enfrentan sin cuartel los dos frentes, el imperialista unipolar y el de la resistencia multipolar). Latinoamérica muestra su encanto espiritual tan virgen y poco explorado como el otro, su costado material, más conocido y por el que es acosada en forma brutal por aves de rapiña y los piratas de siempre.

El realismo mágico latinoamericano se despliega a sus anchas en territorio persa donde se ve tan bien acogido con esa humanidad de carácter mística y sincera a la que el latino no está acostumbrado porque siempre los poderosos lo trataron como ajeno y marginal al curso de la gran civilización. “El indio con plumas”, “el ignorante”, “el vago”, el que no cuenta”, “el exótico”, “el de quien nada ha de esperarse, porque no tiene nada que dar más los recursos bajo sus pies”, “el que no sabe cuidar esos recursos vitales para los depredadores planetarios y entonces le serán arrebatados más tarde o temprano”, “el bárbaro”, “el salvaje”, “el atrasado”, el que no constituye, como diría Huntington, una civilización, sino que está al margen de ellas. Los oprimidos y tratados injustamente, persas y latinoamericanos, de un lado y del otro del Océano Atlántico, tienen mucho para compartir.

El predominio latino en los siglos XV al XVIII fue indiscutible. Ni España ni Portugal dejaban acercarse a los ingleses o franceses manteniéndolos a raya. A medida que España se enemistó y distanció de Al Ándalus islámica, su fuego se fue apagando y ya no pudo resistir a sus invasores norteños que, esta vez, habrían de ensañarse en el despojo. La pugna de latinidad contra sajonismo sigue desde Vasconcelos hasta hoy, ahora en Venezuela, “la Venecia latina”. Pugna de instituciones, propósitos e ideales como la describía el mexicano. Nos han dividido, derrotado y confundido decía. ¿Pero quién dijo que eso ha de perdurar así? No, ante el fracaso de los sajones, se abre la gran oportunidad de la latinidad caballeresca, mística, humilde, idealista, humana, devota, con un gran rol del pontífice Francisco. Efectivamente, debemos despertar y sacudirnos la separación y dispersión bicentenaria y recobrar el sentido de unidad y misionero. Ahí están las huellas perdurables de las Misiones jesuitas como testimonio de un intento fracasado pero que abonó el terreno para el momento presente. Momento de reconocimiento de pecados de soberbia e inmadurez que nos han traído a las puertas del abismo. Un abismo infernal al que no estamos destinados a priori, de modo que no debemos resignarnos a la sumisión. Dios apoyará nuestra resistencia porque es justa.

La mayor de las batallas es por las ideas, si se pierde todo está perdido, pero si se gana…todo se gana. Ganar quiere decir ver la unidad, no solo en un sentido horizontal sino, también y fundamentalmente en un sentido vertical porque siempre es el Uno que une y Su abandono lo que destruye.

Debemos volver sobre los pasos perdidos. España, de la mano del cristianismo minoritario, con espíritu jesuítico franciscano, debe dejar el enfrentamiento y abrirse a un diálogo fecundo con el islam. Eso es necesario para acceder a la civilización de la luz y la sabiduría que habían hecho renacer de modo integral a los ibéricos hace más de trece siglos que en la historia de la civilización humana no son sino apenas largos días u oscuras noches, según cómo se lo mire. Claro que la historia no se repite de la misma manera y sería una tragedia que esta nueva versión no tuviese una mejora sustancial con respecto a la anterior experiencia, que por cierto ha sido mucho más brillante que lo que la mentalidad secular está dispuesta a reconocer.

Debemos descubrir lo que tenía de real nuestra unidad y lo que no, ya que, si hubiese sido toda auténtica, nadie podría habernos derrotado y dividido. Ni todo era falso como sugiere la leyenda negra sajona ni todo era ideal como pretenden los reaccionarios que consideran una traición auto criticarse para permitir la corrección y perfeccionamiento de lo que nos falta.

La historia parece darle la razón a Vasconcelos. Francia en su momento, no entendió que era en el Nuevo Mundo donde se iba a jugar el destino de las razas de Europa y con la derrota de Trafalgar y la ocupación de España, Napoleón ayudó a someter a América a los sajones, tal como lo sentenciara Vasconcelos. Sin la pretensión cesarista de Napoleón no habría habido conformación del imperio sajón de Estados Unidos dice el abogado y político mexicano en su prólogo de la “La Raza Cósmica”, Agencia Mundial de librerías, Madrid, 1925.

Pero toda esta derrota pareciera haber quedado atrás definitivamente y hoy la Patria Grande reacciona ante el atropello a Venezuela, la frontera fortaleza continental de la Patria Grande. No es casual que la “Segunda Siria” se esté desarrollando en Latinoamérica después de la original en el Medio Oriente. Allí sucedió algo trascendente que debe ser bien dimensionado. El frente multipolar con Siria, Rusia, China, Irán, Líbano, el Vaticano como vocero y diplomático de lujo de este frente venció al unipolarismo atlantista que venía de declarar no hace mucho, “un supuesto fin de la historia con una pretendida victoria eterna e incuestionable”. Como diría el Papa Francisco, Siria fue un choque de la Tercera Guerra Mundial fragmentada en distintos focos de batallas de una guerra general.

Ahora el turno es Venezuela y estamos en vísperas de una nueva victoria del frente multipolar que traerá la ansiada reconstitución de la unidad latinoamericana, justo en momentos que algunos, viendo de modo más superficial, creen que Latinoamérica está al borde de su desaparición.

Continuará… Dios mediante