La geopolítica de Rusia

Rusia y su papel en la nueva geopolítica

Rusia siempre ha estado en el mapa del mundo, y «de moda» en la política cuando se tenía que señalar a uno de los «malvados» de ese mundo. Con esa división entre buenos y malos, para lo que llaman Occidente, Rusia era aquello que representaba la continuación, bajo forma distinta, de los «enemigos de la democracia» que fueron los fascismos: en el siglo XX la URSS suponía militarismo, jerarquía, partido único, estatalismo, ausencia de oferta y demanda libres… pero lo que nunca se ha leído es que ello era no una forma más de comunismo teórico, si no tal vez la continuación de una tradición geopolítica «oriental» —en realidad europea— que Occidente había perdido y que, en pleno siglo XXI y con su correspondiente actualización al presente, muestra su vigor frente a la geopolítica del capitalismo occidental.

Estamos ante una obra clave que nos da las bases para entender el comportamiento de Rusia en el escenario internacional actual y, además, poder prever futuros movimientos y futuros acontecimientos del país más extenso del mundo. Con ello podremos, por lo tanto, aprender mucho más sobre el mundo que nos ha tocado vivir y sus dinámicas.

Después de los acontecimientos de las últimas décadas que han remodelado de forma radical el escenario existente en los decenios previos a 1991 con la desaparición del régimen soviético y disgregación de sus antiguos territorios en una multitud de nuevos estados, la geopolítica mundial ha variado de forma decisiva. Los actores geopolíticos durante los años sucesivos han invitado a multitud de hipótesis y planteamientos, especialmente en lo que respecta al triunfo y hegemonía del liberalismo a escala mundial, al apogeo del capitalismo y sus adláteres, y no es casualidad que algunos teóricos como Fukuyama hablasen del final de la historia en su famosa obra «El fin de la historia y el último hombre». No obstante, después de unos años aciagos y convulsos, especialmente aquellos que se suceden bajo el mandato de Boris Yeltsin, Rusia, como gran potencia telurocrática, parece renacer de sus cenizas para transformar, de forma decisiva e inequívoca, el escenario geopolítico mundial.